miércoles 08 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

No le pidamos peras al olmo

Si queremos mejorar, debemos escoger entre los candidatos, aquellas personas con valores y principios, que quieran prestarle un verdadero servicio a la sociedad por intermedio de la política
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Se iniciaron las campañas políticas para las elecciones del 2022 y dentro de ellas, la escogencia de los congresistas que irán a conformar el poder legislativo para los próximos cuatro años, uno de los tres pilares básicos y más importantes sobre los cuales se sienta el manejo del país.

Desafortunadamente, y según las encuestas de varios años, nuestro Congreso de la República es el organismo gubernamental peor evaluado por los colombianos. Muchas son las críticas que se ciernen sobre un buen número de congresistas, relacionadas con sus antecedentes personales, los padrinos políticos y económicos, los intereses personales y los privilegios que les otorga el cargo.

En varias ocasiones se ha pretendido reformar su organización, sin que estos proyectos hayan tenido éxito; entre otras cosas, porque el trámite para su aprobación debe pasar por las manos de quienes ocupan esos cargos y gozan de los beneficios.

Pero el problema de fondo no son las instituciones, sino las personas que ostentan el poder y ejercen la función de congresistas en una forma no adecuada. No se logrará mayor cambio con modificar la organización y rebajar costos, si sus integrantes utilizan su posición para beneficio propio o el de sus allegados, afectando el erario público y los intereses de la comunidad, en una u otra forma.

Como dice el adagio popular “No podemos pedirle peras al olmo”, mientras las manzanas podridas permanezcan allí. La solución está en elegir como congresistas gente honesta, conocedora de sus funciones, respetuosa de las leyes e interesada en que todos los colombianos progresemos desde el punto de vista social y económico.

Si queremos mejorar, debemos escoger entre los candidatos, aquellas personas con valores y principios, que quieran prestarle un verdadero servicio a la sociedad por intermedio de la política y apoyarlas en forma activa en sus campañas. Dos consejos populares adaptados al caso, a tener en cuenta para tomar tal decisión: “Dime con quien anda y te diré quien es” y “Por lo hecho lo conocerás”.

Desafortunadamente, no hay mucho de dónde escoger, la política esta tan desprestigiada, que la gente de bien no quiere meterse en ella; lo cual es un error, se le está dejando el espacio a quienes no han cumplido una buena gestión y quieren perpetuarse en persona o con sus herederos políticos, para continuar con las malas costumbres propias del perverso uso del poder, el tráfico de influencias y la repartición de los recursos económicos generados producto de este mal ejercicio.

El cambio del Congreso está en nuestras manos en las próximas elecciones.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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