miércoles 25 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Por un voto útil

Tenemos que ser prácticos. Existen tres candidatos con la mayor opción, todos ellos diferentes en su trayectoria, perso-nalidad y visión de futuro; solo los une el deseo de liderar reformas que contribuyan a un mejor bienestar común

Si observamos los candidatos a la presidencia podríamos decir que ninguno cuenta con el perfil ideal, pero llegó el momento de escoger entre los aspirantes y lo peor que podemos hacer es no votar; lo lógico es analizar cual de ellos podría hacer un mejor gobierno, teniendo en cuenta las necesidades de la comunidad y los problemas que nos aquejan como país.

Igualmente, mirar sus posibilidades de triunfar, porque de nada sirve votar por el que más nos gusta, si las posibilidades de ganar son mínimas en esta oportunidad y nos estamos jugando el porvenir de todos los colombianos. Una mala decisión electoral, no solo afecta el futuro, sino también podría acabar con lo construido hasta ahora.

Tenemos que ser prácticos. Existen tres candidatos con la mayor opción, todos ellos diferentes en su trayectoria, perso-nalidad y visión de futuro; solo los une el deseo de liderar reformas que contribuyan a un mejor bienestar común, pero por diferentes caminos y diversas formas de lograrlo.

Indudablemente aterra la posibilidad de un cambio abrupto hacia un modelo de gobierno socialista, centrado en un paternalismo estatal y una economía estatizada, porque este estilo desestimula la productividad, burocratiza el Estado, incrementa el desempleo y por ende aumenta la pobreza. La experiencia vivida por aquellos paises que optaron por este modelo, demostró con el tiempo que en esa forma no eran viables y tuvieron que cambiar hacia un gobierno socialista unipartidista y una economía capitalista.

La pregunta es qué será mejor en nuestro caso: cambiar hacia un socialismo que generalmente inicia con cambios radicales poco democráticos, que atropellan la economía, golpean el aparato productivo y aumentan la pobreza; o introducir reformas a nuestro modelo actual, manteniendo la democrácia, la pluralidad ideológica y la libre empresa; por supuesto, incrementando el apoyo a la equidad social y la igualdad en las oportunidades.

Creo que la segunda opción es la más conveniente y para ello solo quedan dos candidatos para escoger. Cualquiera de ellos que sea, debe asegurarnos las reformas sociales y económicas que contribuyan a un mayor bienestar común, a acabar con la corrupción en todos los sectores, a luchar contra el narcotráfico que cada vez infiltra más la sociedad y a reformar la justicia para hacerla eficiente, incorruptible, fuerte y respetable. La decisión esta en sus manos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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