miércoles 27 de julio de 2022 - 12:00 AM

Primero produzcamos riqueza

No va a ser fácil para el próximo gobierno afrontar la situación económica actual del país y a la vez, cumplir los compromisos sociales prometidos durante la campaña.

Con un endeudamiento externo equivalente al 49,8% del PIB a marzo pasado, del cual un 58% es endeudamiento público; un déficit en la balanza comercial de $20.814 millones de dolares a final del 2021, una inflación del 9,1% en EEUU a junio pasado, nuestro principal proveedor; una inflación interna del 9,67% en el acumulado anual y un desempleo del 10,6% en junio, sin tener aún indicadores sobre el impacto de la eleccines, la cosa no pinta bien, independiente del presidente electo.

Las proyecciones mundiales para el proximo futuro son sombrias. Pronostícan los economistas un alto riesgo de recesión mundial, la cual afectaría en mayor dimensión a los paises pobres y en desarrollo, con posibilidades inmensas de una hambruna en los primeros, producto del alto costo y escacez de alimentos y la alta dependencia de los mercados internacionales, lo cual también nos afectaría para algunos productos.

No quiero ser aguafiestas para nadie y lo que más debemos hacer es ayudar a que al gobierno entrante le vaya bien, porque así a todos nos irá mejor.

No está mal soñar en ese mundo ideal propuesto por el Presidente, donde la igualdad, la convivencia pacífica y la vivencia sabrosa, sean parte del diario vivir; pero debemos aterri-zar y comenzar a hacerlo realidad con lo que somos y tenemos.

En el mundo actual, la productividad economía es fundamental para lograr cubrir las necesidades básicas insatisfechas; y la independencia económica, el factor determinante del grado de libertad. Mientras seamos dependientes de los insumos, tecnología y recursos financieros de otros, estaremos supeditados al vaiven de los mercados y conveniencias externas, los cuales con frecuencia son desfavorables a nuestros intereses.

Es necesario producir más y encaminar ésta hacia la autosuficiencia y exportación, lo cual generaría más empleo, menores costos internos, y mayores ingresos fiscales, para luego invertir en obras y subsidios para quienes verdaderamente necesitan.

Incrementar los programas sociales sin tener los recursos económicos para ello es agrandar el hueco fiscal y pretender en forma pronta recaudarlos, es ahorcar al sector productivo, principal aportante de las arcas estatales y mayor generador de empleo.

Para repartir riqueza, primero hay que generar riqueza.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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