miércoles 19 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Sin carro, o cultura ambiental

como no podemos estar todos los días sin carro, debemos buscar otras formas viables y permanentes que nos acostumbren a otras maneras y medios para hacer las cosas, diferentes a un simple día sin carro.

De nuevo vivimos en días pasados y prácticamente en toda el Área Metropolitana de Bucaramanga, la experiencia de un día sin carro y esta vez también sin moto. El balance ambiental como se esperaba fue positivo, al permitir por 12 horas transitar con mayor tranquilidad por las vías de la ciudad y sus alrededores, sin trancones, respirando un aire más puro, fresco y saludable, sin los bullicios tradicionales y por un rato una calidad de vida sana física y mentalmente; mejor dicho, la vida que nos merecemos.

Pero desde el punto de vista económico, los resultados nunca serán buenos. Indudablemente estas restricciones al tránsito vehicular generan una disminución importante en la productividad, al no existir las formas adecuados y suficientes para reemplazar los medios de transporte individual de quienes ejercen labores que requieren presencialidad.

El propósito principal y válido de estos días sin carro es disminuir la contaminación ambiental y crear consciencia en la ciudadanía para evitar en lo posible los desplazamientos, y si fueren indispensables, hacerlo usando medios no contaminantes o sistemas de transporte colectivo con mayor eficiencia ambiental.

“Una golondrina no hace verano”. El impacto ambiental de un día sin carro es mínimo en medio de todas las formas de generar contaminación existente y que acostumbramos a usar, e igualmente y más importante, estas acciones puntuales no construyen cultura en la población. Es la repetición de los actos los que crean las costumbres y las costumbres constituyen las culturas, en este caso una cultura ambientalista, y como no podemos estar todos los días sin carro, debemos buscar otras formas viables y permanentes que nos acostumbren a otras maneras y medios para hacer las cosas, diferentes a un simple día sin carro.

Necesitamos comenzar por sacar de la crisis y modernizar nuestro sistema de transporte colectivo, cada día más ineficiente, anticuado y sin recursos; controlar la piratería y ordenar el sistema de taxis ambulantes con el uso de plataformas y zonas de estacionamiento, ampliar la red de vías que permitan una mayor movilidad y lo más importante, educar a la población para el uso frecuente y adecuado de estos medios, motivarlos con campañas publicitarias de largo plazo al uso de la virtualidad en la mayoría de los haceres, acompañado de gestión ante los empleadores para adoptar este tipo de modelos más amigables con el medio ambiente.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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