domingo 29 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Personaje del año: El Esmad

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Mientras el país está de fiesta, nuestros soldados y policías, en todos los rincones de la

patria, cumplen su misión constitucional de salvaguardar la soberanía y garantizar un bien

público y derecho fundamental: la seguridad.

Es posible que no lo logren plenamente, porque la seguridad total, hasta en Suiza, es un

deber ser, pero también porque, a pesar de su valor y dedicación, los efectivos de la Fuerza

Pública no son suficientes para la extensión territorial, el tamaño de la población y, sobre

todo, la diversidad y peligrosidad de las fuentes de violencia, todas relacionadas con un

gran enemigo: el narcotráfico, asociado a la violencia rural, como el microtráfico con la

creciente inseguridad urbana.

Es el narcotráfico el enemigo número uno de la Fuerza Pública, protegido durante el

gobierno Santos por unas negociaciones extorsivas con la principal organización

narcoterrorista, que lograron impedir la fumigación aérea que estaba acabando con su

negocio, necesario para financiar violencia, atizar el odio, la inconformidad y el caos, con

el fin último de desestabilizar la democracia e imponer la “salvación” del Socialismo

Bolivariano.

Los hombres y mujeres que juraron ante una bandera proteger a los colombianos, libran una

guerra peligrosa y permanente, contra un enemigo de mil cabezas, multimillonario, violento

y, por supuesto, interesado en deslegitimar a la Fuerza Pública para disminuir su capacidad

de respuesta.

Por eso el montaje mediático contra el general Martínez, con el apoyo de un periodista

extranjero que escuchó lo que quiso escuchar, y unos expertos en Derechos Humanos que,

sin visitar el país, entendieron lo que quisieron entender para revivir el estigma de los falsos

positivos, que los hubo, más no como práctica institucional y, menos, como política de

gobierno.

Por eso la persecución al general que dio de baja a Raúl Reyes y, sin disparar un solo tiro,

liberó a una candidata presidencial, a tres extranjeros y varios miembros de la Fuerza

Pública. Mientras la izquierda condenó al general Mario Montoya ante la sociedad, con el

apoyo casi entusiasta de “algunos medios”, la JEP parece haberlo condenado de antemano,

en un proceso con un tufillo -¿hedor?- a persecución y venganza.

Por eso la exigencia de desmantelar el ESMAD y la escandalosa manipulación mediática de

las exhumaciones en Dabeiba, calificadas de “falsos positivos”, porque “algún medio” lo

afirmó. ¡No!; a otro perro con ese hueso. Las bajas en combate, verdaderas o falsas, se

entregan a la Fiscalía y a Medicina Legal, no se entierran a escondidas en una fosa común.

Los soldados y policías no están ahora mismo preparando fiesta de Año Nuevo, sino

defendiéndonos. Defendámoslos también. Por eso, el “personaje del año” es nuestro

ESMAD, en nombre de toda la Fuerza Pública.

¡Un próspero 2020 para Colombia!

Nota bene: Al General Nicasio Martínez, nuestro agradecimiento a su honesta y patriótica

gestión.

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