lunes 19 de julio de 2021 - 12:00 AM

Cosas se han logrado sin violencia

Como sociedad debemos pensar si con el pretexto de una movilización social vamos a permitir que a los justos reclamos se les sigan colgando los terroristas de ocasión, los narcos y violentos que lo único que quieren es sembrar el caos y no lograr transformaciones sociales.
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El reto está planteado en distintas ciudades del país. Planteado para los alcaldes, para el gobierno nacional, para la inteligencia militar y de policía, para la fiscalía y para los jueces. Pero también es un desafío para la sociedad entera. Después de un mes de mayo de “ensayo” del modelo venezolano, con desabastecimiento en algunos municipios, encarecimiento de los productos, bloqueos que acabaron con la vida de dos bebés y pusieron en riesgo el transporte de insumos médicos y después de semanas de protestas que dejaron a más de 40 mil empresas cesantes definitiva o temporalmente y por consiguiente a muchos trabajadores con sus empleos en riesgo, la pregunta es: ¿estamos dispuestos a arriesgar lo que tenemos como país?

Por supuesto que es deficiente. Claro que nos falta mucho para reducir la pobreza que se disparó -todavía más- por cuenta de la pandemia y, obvio que necesitamos un modelo de tributación más justo y una educación, si no completamente gratuita por lo menos subsidiada en buena parte para quienes no cuentan con recursos para acceder a las instituciones técnicas y tecnológicas y a las universidades. Pero ahí vamos. He visto varios recibos de matrículas que ya les están llegando a 0 pesos a los estudiantes o con cobros muy reducidos. El ingreso solidario -que puede ser precario pero que es algo- les ha llegado cumplidamente a los más necesitados y les seguirá llegando varios meses más si se aprueba la reforma tributaria en la que los más ricos apoyarán el sostenimiento de estos programas.

Cosas se han logrado y no por la vía de la violencia y la destrucción que lo único que traerán es más estancamiento, dolor y pobreza. Así que, vuelvo a mi punto: como sociedad debemos pensar si con el pretexto de una movilización social vamos a permitir que a los justos reclamos se les sigan colgando los terroristas de ocasión, los narcos y violentos que lo único que quieren es sembrar el caos y no lograr transformaciones sociales. Este 20 de julio es un buen momento para reflexionar sobre esto, hacernos la pregunta sincera y, de paso, entender que si lo que hay no nos gusta, tenemos las elecciones en menos de un año para gestar los cambios que queramos pero en las urnas.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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