lunes 03 de junio de 2019 - 12:00 AM

¿Cuál derrota?

Todas las instituciones hicieron lo que les tocaba y ahora el Presidente hará lo propio sancionando una ley

Cerrado por la Corte Constitucional el capítulo de las objeciones a la ley estatutaria de la JEP, algunos comentaristas salieron a narrar lo que, para ellos, había constituido el “desgaste institucional” en el que nos metió Iván Duque y algunos más, con ganas de comer presidente, resultaron diciendo que lo del gobierno había sido una “gran derrota” en el Congreso. De hecho, leí trinos en el sentido de que los votos más caros y más inútiles en la historia del congreso habían sido los de las congresistas Ana María Castañeda de Cambio Radical y Maritza Martínez del partido de la U, sin que por el momento se sepa qué fue lo que supuestamente recibieron a cambio de sus posiciones en el Congreso.

Ninguno de los ilustres analistas aportó pruebas concretas de sus afirmaciones pero se fascinaron, en cambio, con el lugar común de que a este presidente le quedó grande gobernar a Colombia y que no existe margen de maniobra para el Ejecutivo en el actual Congreso.

En vez de estar celebrando por lo que es un triunfo de la democracia y la separación de poderes en el país, ellos -los mismos amargados de siempre- querían verlo todo en clave de fracaso. ¿Cuál derrota?, me pregunto al ver lo que sucedió. Un presidente que objeta por razones de inconveniencia una ley y que argumenta su sentir respetuoso de la soberanía del poder legislativo. Un congreso que discute esas objeciones sin presiones y con total autonomía, tanto como para hundirlas en su leal saber y entender. Una Corte que permite que la discusión se dé y, al final, termina interpretando los resultados apegada a lo que dice nuestra Carta Magna. ¿Es eso a lo que algunos llaman derrota? Yo mejor lo llamaría fortaleza institucional y demostración de que estamos lejos de parecernos a regímenes como el de Venezuela.

¿O qué pretendían para no haber llamado “derrota” lo del gobierno? ¿Que se siguiera con el perverso régimen de la mermelada comprando conciencias con puestos menudos? ¿O habrían preferido ver a los ministros cercando a los magistrados de la Corte con tal de que el gobierno hubiera obtenido una “victoria”?

Insisto: lo de las objeciones me parece un gran triunfo para la democracia y así deberíamos entenderlo en un Estado Social de Derecho. Todas las instituciones hicieron lo que les tocaba y ahora el Presidente hará lo propio sancionando una ley estatutaria que, en todo caso, tiene varios defectos que por el bien de Colombia ojalá se corrijan algún día siguiendo los mismos canales democráticos que se usaron para aprobarla y dejarla en firme.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad