lunes 14 de junio de 2021 - 12:00 AM

De ciertos jueces...

Así como no todos los jueces hacen parte del ‘cartel de la toga’ o son corruptos, no todos los policías abusan de sus funciones ni son, como pretenden hacerlo ver algunos, los malos de la película.
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Lo que pasó en Bucaramanga hace unos días no puede resultar inadvertido y tiene que llevar a una reflexión que va más allá de un simple caso. Les hablo de las declaraciones del juez tercero penal con función de garantías de esta ciudad, quien en el transcurso de una audiencia dijo que “en los últimos meses hemos estado viendo cómo la Policía se ha convertido en una fuerza terrorista”.

Además de ser una generalización injusta que debe ser sancionada socialmente y repudiada por la propia judicatura pues se trata de un prejuzgamiento que altera la función sagrada de ponderación y equilibrio de quienes administran justicia, devela que infortunadamente la toga le queda grande a algunos y la politización e ideologización de una porción de la rama judicial, es una triste realidad.

Así como no todos los jueces hacen parte del ‘cartel de la toga’ o son corruptos, no todos los policías abusan de sus funciones ni son, como pretenden hacerlo ver algunos, los malos de la película. Sin embargo, la afirmación del operador jurídico trae consigo un prejuicio enorme frente a la Policía que impide enfocarse en las fallas y casos puntuales que, en efecto, deben ser revisados y vuelve verdad absoluta lo que un sector radical pregona sin más.

En la actualidad se investigan 21 muertes de civiles en el marco de las protestas, que no son pocas, pero que en medio de miles de concentraciones que transcurrieron sin novedades en los últimos 45 días, dan cuenta de unos presuntos abusos puntuales que no pueden quedar en la impunidad pero que no vuelven sistemáticas estas conductas, como la propia Human Rights Watch ha reconocido, pese a ser tan crítica con lo que ha ocurrido en Colombia.

En cambio, sí debería generar preocupación que algunos jueces -no todos- estén dejando en libertad contra las evidencias a los vándalos que han generado violencia y no protesta y a quienes generaron bloqueos que afectaron de manera prolongada los derechos fundamentales de muchos colombianos, al punto de quitarle la vida a dos bebés, como se ha comentado ampliamente.

La judicatura, tan presta para velar por las gabelas de los altos magistrados, debería generar una reflexión más amplia sobre estas situaciones y salir a rechazar en voz alta lo que ha pasado con este juez en Bucaramanga y examinar lo que ocurre con otros que están dejando pasar por alto los hechos violentos de los últimos días.

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