lunes 16 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Doctor Ardila, ¡gracias!

El país le debe mucho. Su legado perdurará por años y sus acciones serán siempre referentes para todos los que quieren emprender
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Su partida duele como santandereano y como colombiano. Duele como trabajador actual de la organización que fundó y como hijo de otro colaborador que tuvo la oportunidad de prestar sus servicios jurídicos para una de sus empresas por varios años. Sin embargo, consuela e inspira saber que en cada compañía que creó y en cada empleo que generó, quedará siempre la huella de un patriota llamado Carlos Ardila Lülle.

De sus calidades personales ya ha dado fe Don Juan Gossaín en múltiples intervenciones por estos días. En 2017, en una de las últimas visitas que realizó al Canal RCN, lo vi sonriente saludando con afecto a quienes se acercaban a él y con un especial cariño tomando de la mano a los empleados más antiguos. Todos querían una foto con él porque el doctor Ardila no inspiraba miedo sino respeto; no era un jefe maltratador sino un líder que motivaba con el ejemplo.

Quienes lo conocieron más, dan cuenta de las horas seguidas que podía pasar en una junta directiva, metido en los detalles de sus empresas o en recorridos por áreas que no eran simples visitas de rutina sino de verificación minuciosa de cada proceso. “Hay que mantener el trabajo de la gente como única forma de sobrevivir dignamente”, dijo en uno de sus discursos y sus palabras, ciertamente, venían acompañadas de hechos. Los más de 40 mil empleos que generó dan cuenta de ello.

Cuando más fea se puso la situación en Colombia y estaba de moda sacar los recursos e invertirlos en otras naciones, la familia Ardila insistió en reinvertir cada peso en este país.

“Los colombianos nos hemos acostumbrado a todo lo bueno y a todo lo malo pero existen acciones, personas y obras que nos recuerdan que en nuestro país hay múltiples oportunidades a pesar de los graves problemas de todo orden por los que atravesamos; que estamos en una tierra donde abundan los colores, los sabores y la alegria de la esperanza”, dijo en otra de sus intervenciones, optimista como fue siempre.

Por eso ahora que parte de la mano de su esposa, Doña Eugenia, que apenas le tomó una ventaja de meses en su viaje a la eternidad, solo queda decirle: ¡Gracias Doctor Ardila! Por su ejemplo, por su construcción de país, por las oportunidades que nos han dado a muchos de desarrollar nuestros sueños y proyectos y por un aporte social del que hoy son testigos quienes llegan a la clínica que lleva su nombre en Bucaramanga o a la Fundación Santa Fe en Bogotá que tanto apoyó. El país le debe mucho. Su legado perdurará por años y sus acciones serán siempre referentes para todos los que quieren emprender, porque para emprendedor usted, que nada heredó y que todo se lo ganó a pulso y con determinación. Doctor Ardila, ¡gracias!

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