lunes 23 de marzo de 2009 - 10:00 AM

El Alto Comisionado de la U

Creo que con los Comisionados de Paz me sucede lo mismo que con los Magistrados de la Corte Constitucional: he descubierto que muchos de ellos están allí sólo para lucirse con unas cuantas sentencias muy populares y después salir a hacer campaña, al Senado o a la Presidencia.

No tengo nada en contra de Luis Carlos Restrepo. De hecho me parece un psiquiatra serio y un colombiano muy hábil. La ternura, en cualquier caso, nunca fue lo suyo y en las conversaciones con los paramilitares mantuvo posiciones firmes cuando se requerían a pesar de lo enrarecidas que estuvieron las negociaciones de Ralito.

Sin embargo, todo ese trabajo ha quedado minado con su determinación de hacer política activa, ya como Director del Partido de la U y muy seguramente como candidato al Congreso de la República. Es como si todas sus acciones hubieran perdido legitimidad o como si, de repente, se nos antojara creer a muchos que todo lo que hizo respondía a intereses políticos particulares y no a una auténtica y necesaria vocación de paz y de reconciliación nacional.

No me gusta que Restrepo haya dado esta ‘U’, entre otras cosas porque queda la impresión de que su cargo de Comisionado fue apenas un trampolín para impulsar su nombre y convertirse en figura nacional. Y el asunto no es nuevo. Ya desde su posición oficial había demostrado que lo que le interesaba era la política electorera y no la paz, cuando se metía en terrenos del Ministro del Interior proponiendo que los partidos se disolvieran para crear, quizás, un solo grupo político de uribistas.  

¿Era el Alto Comisionado para la Paz apenas un comisionado del partido de la U, o un jugador de ajedrez político en busca de temas que van más allá de la paz? No lo sabremos pero lo feo del caso es que nos quedamos con la duda.

Tal vez sea la hora de considerar que la dichosa Consejería de Paz también necesita gente con amplios conocimientos técnicos en negociación y desarticulación por la vía del diálogo y la persuasión de este prolongado conflicto pero me parece, sobre todo, que es el momento de que el nuevo Alto Comisionado tenga por encima de cualquiera, la tarea de hacer sostenible la paz con los reinsertados y de buscar espacios de convivencia con todos esos jóvenes que hoy buscan otra oportunidad. 

 

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