lunes 17 de enero de 2022 - 12:00 AM

El constructor de un legado

José Cavanzo es todo lo que un santandereano debería ser. Era el padre, el esposo y el amigo que siempre recordaremos. Era el ser humano entrañable y a la vez el emprendedor que inspiraba. No era un constructor cualquiera

Las razones que me unen al nombre de José Cavanzo son personales. He sido amigo de sus hijos, conozco a su familia desde hace muchos años, tuve el privilegio de contar con su amistad y disfrutaba de un permanente carteo sobre distintos temas que se mantuvo hasta pocas semanas antes de su partida. Pero las razones que unen a Santander con el ingeniero Cavanzo, son mucho más importantes; pasan por un cúmulo de obras que nos han impactado a todos positivamente en los últimos 50 años y por eso me detendré en honrar su memoria resaltando lo que significó José para este departamento. Eso y la rectitud moral a toda prueba, su ética de trabajo, la pasión por las causas que comprometían el desarrollo de la región y los aportes sociales que dejó, constituyen un legado invaluable que está fijado en lo que significa la auténtica santandereanidad.

José, egresado de universidad pública, de la UIS, empresario, constructor y, por sobre todas las cosas, buena persona, nos deja una infraestructura que lleva su impronta y varias reflexiones sobre la realidad nacional. Por ejemplo, cada vez que alguien entra o sale de Bucaramanga vía aérea, habrá de saber que el ingeniero Cavanzo fue artífice de la primera terminal del aeropuerto Palonegro. Ni hablar de lo que significó su gestión en el sistema de bombeo para traer el agua desde la estación de Bosconia hasta la meseta de Bucaramanga. Y qué decir de su contribución con los intercambiadores viales de El Palenque, El Bueno y Reina de la Paz. Todo ello lo llevó a recibir innumerables reconocimientos. Recuerdo uno reciente de la Asamblea Departamental de Santander: la orden Luis Carlos Galán, que es el máximo reconocimiento que otorga esta corporación.

Pero además de las obras soportadas en el cemento, están sus pensamientos y preocupaciones por los temas regionales, basados en su infinito amor por esta tierra. En nuestras últimas conversaciones hablamos del futuro del Carrasco, de su angustia por los discursos populistas de algunos políticos irresponsables, de la impunidad de ciertos terroristas que hoy posan de congresistas y, siempre y en cada intervención, de cómo hacer para que Santander tuviera el protagonismo que se merecía en el ámbito nacional.

José Cavanzo es todo lo que un santandereano debería ser. Era el padre, el esposo y el amigo que siempre recordaremos. Era el ser humano entrañable y a la vez el emprendedor que inspiraba. No era un constructor cualquiera. Construyó un legado que perdurará por muchos años para bien de esta comarca. Hasta pronto querido José.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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