lunes 19 de agosto de 2019 - 12:00 AM

El (la) nuevo(a) fiscal

Duque tiene que nominar personas que den garantías de imparcialidad, es verdad, pero que, ojalá, más que conocimiento en derecho penal, tengan una visión gerencial...
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Tiene razón el columnista Alfonso Cuéllar en que una de las decisiones más importantes que tendrá que asumir el presidente Duque y en la que, además, no puede equivocarse, es la composición de la terna para Fiscal General de la Nación. Aún no está claro si esa determinación la tendrá que hacer en cuestión de semanas o si sólo ocurrirá el año entrante o si, tal vez, el nuevo fiscal se elija después de agosto de 2020, una vez el hoy fiscal encargado, Fabio Espitia, termine y complete el periodo de Néstor Humberto Martínez. Todo depende, en buena parte, de que la Corte Suprema supere sus divisiones y elija 5 vacantes que tiene para completar los 23 magistrados que deberían estar ya trabajando. Las pujas internas de poder –especialmente de los magistrados paisas contra todos los demás- no han permitido que esto ocurra. Ni siquiera han podido ponerse de acuerdo en la elección del nuevo auditor, los 18 magistrados que hoy están en funciones.

Como lo hemos dicho una y otra vez, mientras el país reclama celeridad en la justicia, en las altas esferas del poder judicial, lamentablemente, están muy ocupados mostrándose los dientes, concentrados en funciones electorales que los distraen de su verdadera misión. Lo cierto es que, críticas aparte, tiene sentido que el Primer Mandatario no envíe la terna hasta que la Corte elija a sus nuevos miembros. Mandarla anticipadamente es quemarla y ya otros presidentes han padecido los bloqueos de la Corte en esta materia.

¿Quiénes serán los miembros de esa terna? ¿Habrá solo una mujer como es obligación o vendrán más nombres de eximias juristas que la conformen? Duque tiene que nominar personas que den garantías de imparcialidad, es verdad, pero que, ojalá, más que conocimiento en derecho penal, tengan una visión gerencial que acelere los procesos internos de la institución porque allí comienzan los cuellos de botella de los delitos que más impactan a los ciudadanos. Un fiscal o una fiscal que pula los procedimientos y la capacidad argumentativa de sus operadores y evite que los jueces encuentren excusas para dejar libres a tantos pillos. Uno o una que le meta la ficha a la lucha contra la corrupción dentro del propio ente acusador. Es probable que la terna la compongan Francisco Barbosa, Clara María González y Miguel Ceballos y, de ser así, definitivamente habría de dónde escoger.

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