lunes 11 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Hacerlo bien por Venezuela

La jugada es maestra. Se han hecho cosas en las últimas semanas que no se habían intentado en varios años, tal vez porque se creía que los venezolanos solos lograrían resolver su crisis o quizás porque nunca importó tanto que existiera en esta época una dictadura como la que hoy ocupa Venezuela. Es posible que hiciera falta un nuevo liderazgo desde la oposición y que esa ausencia esté siendo suplida ahora por la figura de Juan Guaidó. También es probable que la llegada de Iván Duque al poder hubiera contribuido a que estemos presenciando, ahora sí, el comienzo del fin de la era de Nicolás Maduro, pues gústeles o no a sus opositores, la capacidad del presidente colombiano para moverse entre los líderes mundiales y abanderar una salida a la crisis del vecino -que es también nuestra crisis- ha sido desplegada positivamente en las últimas semanas.

La era de las invasiones militares parece haber quedado atrás aunque, estratégicamente, de cuando en cuando, Estados Unidos se plantee de dientes para afuera esa opción para seguir presionando al déspota. El envío de ayudas humanitarias es en realidad una movida más política que humanitaria. Logró poner en evidencia que Maduro no quiere ayudar a su gente y logrará, seguramente, en el corto plazo, que esa misma gente que le ha acompañado hasta ahora comience a desilusionarse de él.

Las sanciones de carácter económico, son otra de las buenas ideas que están poniéndose en acción. Por mucho tiempo oímos que cortarle el chorro al régimen de Venezuela podría incidir en su declive pero no había sido posible materializar esa propuesta hasta ahora cuando los Estados Unidos ya se han tomado en serio su papel.

Lo único que realmente haría falta -y ese debería ser el propósito de los gobiernos aliados por la democracia- es persuadir verdaderamente al poder militar para que deje de reconocer como legítimo gobernante a Maduro. Si ello ocurre, la luz al final del túnel comenzará a verse y entonces la estrategia global habrá dado resultado. Ojalá los contactos privados que se están haciendo en esa dirección den rápidamente los frutos esperados y, además del General de la aviación que ya se le abrió a Maduro, lleguen otros de más importancia y ascendencia en las fuerzas militares que comiencen a trabajar de la mano de Guaidó.

Puede que peque de optimismo pero en esta ocasión, a diferencia de otros momentos, estoy viendo cerca una salida inteligente y exitosa para Venezuela.

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