lunes 18 de enero de 2010 - 10:00 AM

Haití y el concepto del Procurador

Lejos estaríamos de pensar que el concepto del Procurador es acomodado o peor aún comprado. Sus contradictores lo han medido mal a lo largo de estos meses, y Alejandro Ordóñez ha demostrado que, por encima de consideraciones personales y de las amistades que pueda tener, lo que le interesa es fallar en derecho y así lo hizo en la mayoría de su concepto sobre el dichoso referendo.

Nos cuesta, sin embargo, estar de acuerdo con él frente a ciertas excepciones que plantea resultado de una situación ‘sui generis’ que, aunque lo fuera, no debería ser un pretexto para evadir el cumplimiento total e íntegro de la ley. Dice el Doctor Ordóñez que pide al Presidente Uribe cumplir la ley de garantías salvo los artículos 8 y 9 de la misma que hablan de los tiempos en que el Primer Mandatario debe anunciar su aspiración e inscribir su candidatura. ¿Saltarse esos términos, que son quizás lo más importante de la misma ley, no parece un exceso que ni el propio jefe del Ministerio Público logra explicar a cabalidad en su documento? ¿No estaríamos entonces, frente a un peligroso derecho personal, que en casos excepcionalísimos justificara la violación de ciertas normas que tienen que ser aplicadas sin privilegios a toda la población colombiana? Esa impresión que me queda de que estemos legislando y haciendo jurisprudencia a la medida, no me la puedo quitar aún cuando, insisto, admiro y respeto el trabajo del Señor Procurador.

Tampoco me gusta lo que oí de él en una entrevista: 'no creo que la Corte Constitucional deba modular sus sentencias, pero en esta ocasión, y sólo en ella, debería hacerlo'… Entrados en gastos, cuántas cosas más hay que seguir haciendo para que Álvaro Uribe pueda reelegirse… Así no, ¡así no!...

***

La tragedia de Haití – Frase que se ha quedado en mi mente, porque la comparto plenamente, es la que en el programa radial LA HORA DE LA VERDAD que dirige el ex Ministro Fernando Londoño, pronunció su hija Cristina, enviada varias veces a lo largo de su carrera periodística a cubrir los más importantes sucesos en el país más pobre de América: 'En Haití, la suerte de los muertos, los vivos la desean'. Con crudeza pero con realismo hay que decir que lo que viene en los próximos días será lo peor para ese país: no hay forma de reorganizarlo, no hay manera de que no se pierdan los recursos o se inviertan equivocadamente o sean insuficientes en todo caso para construir un país desde sus cenizas. Tarde vinimos a voltear la mirada a esa Nación. La suerte de los muertos…

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