lunes 03 de mayo de 2010 - 10:00 AM

¿Les creemos a las encuestas?

Entre paréntesis – Cómo andará de mal el liderazgo político en Santander, que ni hay candidatos presidenciales nacidos en estas tierras, ni existen en los cuadros políticos de las campañas personajes de peso que hayan comenzado sus días por aquí. Sin ministros actuales (ni futuros en los ‘sonajeros’), y con ‘santandereanos de mentiritas’ colados en la nueva bancada regional parlamentaria, los cuatro años que nos esperan no serán nada fáciles.

*** Ahora bien, ¿les creemos a las encuestas? y de ser así, ¿a cuál de todas le creemos? ¿A la de Ipsos Napoleón Franco, al Centro Nacional de Consultoría, a Invamer Gallup o al Opinometro – Datexco? Todas ellas arrojan resultados diferentes y aunque tres de cuatro dan como ganador en primera vuelta a Antanas Mockus, no es posible que mientras la de Datexco lo ubique con 12 puntos de diferencia, la del Centro Nacional de Consultoría lo pongo sólo 5 puntos adelante. El ritmo de crecimiento se contraría. Ni hablar de la de Invamer que da como ganador a Santos por 2,5 puntos.

Y es que aunque los candidatos (especialmente los perdedores)  se empeñen en decir que la verdadera encuesta es la del 30 de mayo, los resultados que el país ha conocido tienen repercusiones muy serias en la vida democrática de Colombia.

Por un lado, puede ser que las medidas no correspondan enteramente a la realidad pero ciertamente ponen a trabajar ese detestable ‘voto útil’ entre el electorado. A nadie le gusta ‘perder su voto’ y por eso el debate termina reduciéndose a los dos personajes que encabezan un sondeo: una segunda vuelta anticipada.

Por otra parte, las encuestas (aunque estén mal hechas) contienen una presunción de credibilidad que hace que si el resultado electoral final es diferente al que ellas predijeron, nos enfrentemos a una peligrosa percepción de fraude que deslegitimaría automáticamente el nuevo gobierno y lo pondría en serios aprieos frente a la implacable opinión pública nacional y extranjera.

Por eso hay quienes creen, con razón, que las encuestas son un peligro. El curtido periodista William Calderón así nos lo recuerda citando al veedor del Partido Liberal, Rodrigo Llano, a propósito del debate presidencial de 1986, cuando se enfrentaron Álvaro Gómez, Luis Carlos Galán y Virgilio Barco.

Las encuestas de entonces daban a Gómez el 45%, a Galán el 37% y a Barco el 1,5%. El resto no sabía o no respondía. Según Calderón 'ante el inminente triunfo del hijo del doctor Laureano o del disidente Galán, resultaba fundamental hacerle creer al pueblo colombiano que quien ganaba en los sondeos no era ni Gómez, ni Galán sino Barco'. Y ya sabemos cuál fue el resultado.

Con todo y eso: ¿les creemos a las encuestas?

 

 

 

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