lunes 08 de febrero de 2010 - 10:00 AM

¡Que nos expliquen!...

Entre paréntesis – El cierre de la Revista CAMBIO es verdaderamente lamentable. Quienes colaboramos para sus páginas hubiéramos preferido renunciar a los modestos honorarios que recibíamos en vez de presenciar este triste final para una publicación bien dirigida y fundamentalmente útil para la Nación. Sin embargo, como al director y la editora, nadie nos preguntó…

*** ¡Escandaloso el tema de la calle 26 y las obras de transmilenio en Bogotá! Los contratistas incumplieron, el tiempo se perdió, la plata también y el costo social del retraso jamás podrá ser suficientemente calculado. Kilómetros acá, sin embargo, podría estar ocurriendo una situación similar sin que lo hayamos notado. Me refiero a las obras de construcción de la estación de transferencia de ‘Provenza’ para el famoso ‘Metrolínea’.

Y es que lo que mal comienza, mal podría terminar. La adjudicación de la obra en cuestión tuvo lugar el 15 de mayo de 2009. La sociedad ganadora fue BM3 Obras y Servicios S.A., una firma de origen español.

Las perdedoras fueron dos compañías santandereanas de extraordinario reconocimiento en nuestro medio (Urbanas y OTACC). El municipio estableció que la sociedad que presentara la oferta más económica se quedaría con la licitación y fue así como BM3 propuso los menores valores tanto para el costado oriental como para el occidental, logrando así quedarse con el contrato. El primer lote con un valor de $10.773.178.751 y el segundo de $9.166.148.431.

Terminada la audiencia de adjudicación, el ingeniero Héctor Retamoso, representante de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, dejó constancia de su preocupación por la diferencia de precios de los otros dos oferentes frente a aquel presentado por la firma ganadora y recalcó que la interventoría debería estar muy pendiente de la ejecución de las obras.

Me dicen expertos en el tema, que ya parecían suficientemente estrechos los presupuestos concebidos por OTACC y URBANAS pero que éste de BM3 era sencillamente salido de toda realidad.

Aún así se adjudicó el contrato y aunque existen nueve meses de plazo para la construcción, contados dos meses después de firmado el contrato, los avances son ridículos mientras el tiempo corre inclemente. En el costado occidental algo han hecho, pero de nuevo los que saben del tema me confirman que los trabajos no estarán listos para la fecha límite. En el costado oriental nada ocurre, o al menos nada que nuestros ojos vean. Recordemos que la adjudicación se hizo en el mes de mayo de 2009. ¿No sería ya hora de que los avances se notaran? Es tiempo de que tanto la administración como la empresa ganadora y la interventora nos dieran un reporte de lo que acontece.

 

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