lunes 23 de febrero de 2009 - 10:00 AM

¡Vuélvase Gerente!

¡Nada qué hacer! En tiempos de crisis, no cree empresa… ¡vuélvase gerente! El consejo se deduce de un extraordinario artículo publicado en la última edición de la Revista Cambio y firmado por Andrés Mejía, Director Académico del Instituto Libertad y Progreso.

¡Tiene toda la razón! Las ventajas de ser gerente, presidente, representante legal, ‘jefecito’ o como quiera llamarle son enormes. Casi nunca asumen responsabilidades por sus actuaciones u omisiones. Por lo menos en Colombia no existen casos suficientes, mucho menos ejemplarizantes, de gerentes que hayan tenido que responder con sus propios recursos por embarradas que les son enteramente atribuibles. Basta con la demostración de un deber de diligencia de la más chimba, para eximirse de cualquier responsabilidad.

El que pierde plata siempre es el empresario; nunca el presidente. A él como sea le pagan su salario cumplidamente, ¡y qué suelditos!... Según cuenta Mejía en su artículo, basado en cifras de la central sindical AFL-CIO, para 2006, el salario promedio de los presidentes de grandes empresas era 364 veces superior al salario promedio del trabajador común. Seguramente por cuenta de la crisis, hoy esos pagos son inferiores, pero aún así continúan siendo jugosos y absolutamente desproporcionados.

En estos tiempos en que se rumora que tantas empresas prescindirán de personal, ser presidente tiene la ventaja de que es el último al que botan y, cómo no, un gerente saldrá siempre por la puerta grande: con indemnizaciones que cualquiera envidiaría y, como suele ocurrir, será contratado prontamente por otras compañías que todavía se den el lujo de sobrevivir en el mercado.

Para Andrés Mejía, los gerentes de algunas grandes empresas están alcanzando en ingresos y poder a los propietarios de las mismas, sin arriesgar un peso, ganando fama e invirtiendo sus utilidades con cabeza fría; preocupados – como les ocurre a muchos – por sus finanzas personales más que por el bienestar de la empresa que dirigen.

Aunque el autor del recomendado artículo diga que los gerentes están en su ocaso, tras escándalos mayúsculos en los Estados Unidos, para mí volverse presidente de alguna empresa sigue siendo la opción en esta época de vacas flacas. Ni la austeridad, ni los recortes, ni la quiebra misma de una compañía los tocan. Ellos seguirán paseándose en aviones privados, comprando lujosos apartamentos y corbatas de diseñadores famosos. Al fin y al cabo son la imagen de la compañía y eso – según ellos mismos – ¡vale mucho!

Gerentes de camisa ‘remangada’ quedan pocos. Aquí los que pagan son los empresarios-propietarios o los empleados del común. Algún día pronto habrá que repensar la imagen, las funciones y los sueldos de nuestros grandes jefes en el sector privado.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad