lunes 28 de agosto de 2023 - 12:00 AM

José Manuel Acevedo

La conversación nacional

Las bases pretristas piden ejecución más que discursos, nortes más claros mejor que ambigüedades peligrosas y, el resto de colombianos que no votaron por el actual presidente pero que igual son gobernados por él, reclaman gestos de confianza

Ni los intransigentes ni los necios serán nunca buenos consejeros. El presidente Gustavo Petro que, en el fondo -muy en el fondo- tiene un sentido pragmático de la vida, debería entenderlo a estas alturas.

Nadie le está pidiendo que renuncie a sus ideas; tampoco nadie está pretendiendo que gobierne con una agenda de derecha siendo el líder de izquierda que más lejos ha llegado en la política colombiana pero sí existe un clamor nacional para que, simplemente, oiga; para que se reúna con sus contrarios; para que esa conversación nacional y reconciliación de la que habló hace un año cuando tomó posesión y luego el pasado 20 de julio e incluso el último 7 de agosto, se llene pronto de contenido y se traduzca en realidad.

¡Cómo no va a quedar mejor una reforma a la salud o laboral o pensional, si se tienen en cuenta todos los puntos de vista! Por supuesto que habría que ceder en algunas cosas - ¡todos tendrían que hacerlo!- ¿pero quién, en este punto, no está dispuesto a soltar un poco si de ello depende que se destraben las reformas y el país avance en agendas de transformación real y no se quede en meras amenazas doctrinarias?

Los empresarios están listos. Los médicos están listos. Los sectores sociales están listos. La agenda presidencial, en cambio, parece refundida, los encuentros se aplazan, el presidente se “indispone” con frecuencia y, en medio de la histeria nacional y los escándalos judiciales, no falta quienes envenenan al primer mandatario y le impiden salir de la burbuja y le refuerzan sus prejuicios para evitar que la conversación nacional avance con los actores que tiene que darse de verdad.

¡El toro por los cachos, señor presidente! Retome pronto su encuentro con el consejo gremial. Júntese en simultanea con los representantes de los trabajadores en Colombia, adopte metodologías que en otros momentos y en otras latitudes han permitido la elaboración de acuerdos sobre temas difíciles y sálgase del círculo vicioso en el que se encuentra y en el que está el país, medio congelado, medio frustrado y medio aburrido.

Las bases pretristas piden ejecución más que discursos, nortes más claros mejor que ambigüedades peligrosas y, el resto de colombianos que no votaron por el actual presidente pero que igual son gobernados por él, reclaman gestos de confianza que permitan creer que los próximos tres años tendrán algo de certidumbre para poder seguir apostándole a Colombia. Esos son los pilares de la verdadera conversación nacional.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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