lunes 16 de febrero de 2009 - 10:00 AM

La opción conservadora

Que Andrés Felipe Arias se hubiera lanzado al agua significa varias cosas, todas ellas positivas.

Por un lado, nadie mejor que Andrés Felipe para interpretar a un buen número de seguidores suyos que, aún estando todavía en el Ministerio, aplaudían enormemente su gestión y claridad política como lo demuestran las encuestas. Es un motivo de tranquilidad para quienes creemos que aún sin Uribe pueden mantenerse sus políticas y líneas de acción fundamentales – que no sólo se refieren a la seguridad democrática – y por último debería ser pretexto de infinita felicidad para los conservadores que encuentran en el ex ministro una opción evidente de renovación y un pasaporte de vigencia que no pueden darse el lujo de desaprovechar.

La pre-candidatura de Arias es a la vez un mensaje contundente para las nuevas generaciones pues reanima la posibilidad de que alguien joven pueda llegar lejos y demostrar su talento sin esperar a ‘curtirse’ y volverse viejo y mañoso. Él representa una incontrovertible transparencia y coherencia ideológica que pocos podrían poner en duda. Como si todo lo anterior no bastara, la decisión del ‘Uribito’ resalta el que Noemí Sanín llamó 'fin del independentismo político' y obliga a los colombianos a replantearse la opción de engrosar las filas de unos partidos serios, realmente aglutinadores y programáticos de principio a fin.

No cabe duda, como lo afirma en su análisis la Revista Semana, que los ocho años de Uribe en el poder representaron una importante era del Partido Conservador. No sólo burocráticamente garantizaron una representación notable en el Ejecutivo; también en el Legislativo obtuvieron una visibilidad innegable. Sus miembros no fueron tan golpeados por el fenómeno de la ‘parapolítica’ como el resto de partidos de la coalición uribista y, a la larga, mantuvieron una disciplina de bancada por lo menos decente.

En Santander, para no ir más lejos, terminaron siendo los parlamentarios conservadores quienes con más fuerza y seriedad nos representaron e incluso alcanzaron posiciones importantes en las mesas directivas de la colectividad azul.

La opción conservadora es una realidad y con figuras como Andrés Felipe Arias su resurrección es cierta pero además positiva. Si el ex ministro no lograra la Presidencia por lo menos ejercerá un decoroso papel consolidando su liderazgo dentro de los azules. Si alguien merece ser el candidato de ese partido es él. Ojalá los conservadores sepan valorarlo y reconocerle que nunca renegó de su origen como en su momento lo hicieron otros y otras que hoy quisieran aprovecharse del buen momento del conservatismo para volver.

La cosa política se encendió y no me pregunten por qué pero cada día creo con más vigor que Uribe no irá por su reelección, lo que será refrescante para la democracia y de infarto para quienes le seguimos el pulso al acontecer político nacional.

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