lunes 19 de enero de 2009 - 10:00 AM

La renuncia de Gina

Tal vez el adiós de Gina Parody tenga menos espectacularidad de la que quieren otorgarle nuestros medios de comunicación, pero hay asuntos que deben ser rescatados a propósito de su renuncia.

|Lo de su dimisión al Congreso y al Partido de la U es apenas una protocolización de algo que ya había hecho de facto hace meses. Con la licencia que pidió por su enfermedad se había retirado de los debates en el Congreso dejando su curul efectivamente vacía y uno simplemente no renuncia a algo que no venía haciendo.

La partida de la U, en cambio, comenzó desde el primer día en que ella y otros miembros notables de ese partido decidieron hablar de ‘disidencia’ que no es otra cosa que un desconocimiento sistemático de todo lo que representa hoy la U.

Hemos dicho en estos escritos que una posición así justificaría de parte de los ‘disidentes’ o su renuncia total a esa colectividad o la toma del mismo partido para enfocarlo por donde ellos creen que debería ir. Ninguna de las dos cosas se ha hecho y de nuevo uno no puede salirse de donde jamás ha estado.

El distanciamiento con Uribe tampoco es nuevo. Desde las discusiones de la Ley de Justicia y Paz, ella y Rafael Pardo le montaron oposición – tal vez constructiva pero al fin y al cabo oposición – al Gobierno del Presidente Uribe. Luego vinieron los ‘NO’ a la reforma política, a la penalización de la dosis mínima y al referendo por la reelección. Me gusta la valentía de Gina cuando desde los principios inconfundibles y necesarios de la división de poderes y el famoso ‘check and balance’, critica la posibilidad de un tercer periodo para Uribe.

Sin embargo, me gusta más la posición de Marta Lucía Ramírez cuando reconoce que continuará acompañando a Uribe en todo su programa excepto en aquella monstruosidad de cambiar las reglas de juego para una segunda reelección.

Ella, a diferencia de Parody, ha demostrado una lealtad a toda prueba con lo fundamental del proyecto Uribe y ha manifestado con claridad ideológica que no le gustaría un tercer período de cualquiera que sea Presidente en ejercicio.

El propio Germán Vargas hábilmente dijo ayer en su entrevista con Yamid Amat, que cumpliría sus compromisos programáticos con el Gobierno, como corresponde, sin apoyar la segunda reelección.

Así pues esta renuncia de Gina no es más que una pataleta que podrá servirle para aspirar a la Alcaldía de Bogotá, que es valiente en tanto encara a Uribe con argumentos de fondo sobre la reelección, pero que tiene un tufillo de deslealtad en cuanto sigamos viendo a una joven política que creció bajo la sombra del Presidente aun cuando nunca haya creído en su proyecto político, con los ejemplos que atrás mencionamos. Adiós para Gina.

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