lunes 20 de julio de 2020 - 12:00 AM

Las libertades personales

si, como consecuencia de la pandemia, los ciudadanos empezamos a pensar más en el valor de las libertades individuales, habremos ganado algo en medio de estos tiempos difíciles.
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Es interesante analizar cómo estos meses de pandemia han provocado en los ciudadanos una mirada distinta a ciertos temas que tienen que ver con las libertades individuales y la garantía de estos derechos. Pareciera como si, entre mayor cercenamiento de ciertas posibilidades como la libre movilidad por cuenta del Coronavirus, se generara un discernimiento a favor de algunos conceptos que eran subvalorados con frecuencia en condiciones normales.

Los mayores de 70 años, por ejemplo, hicieron lo posible por mantener su derecho a salir sin mayores restricciones que las del resto de ciudadanos y para ello, un grupo de notables setentones, recurrieron al poder judicial para hacer valer sus pretensiones. No sólo emplearon, para sustentar su posición, argumentos jurídicos relacionados con la igualdad, sino que también echaron mano de ideas filosóficas y conceptuales de fondo alrededor del libre albedrío y la necesidad de ser tratados como sujetos plenamente conscientes y no como a niños a los que hay que decirles lo que deben hacer y lo que no.

Pero también en las encuestas realizadas en los últimos días hay datos valiosos que ratifican que los colombianos están teniendo una mayor conciencia sobre esas libertades y reabren el debate de hasta dónde los Estados deberían intervenir en la vida íntima de las personas con el argumento de proteger un bien común como puede ser el de la salud pública.

Mientras en febrero de este año un 49 por ciento se pronunciaba a favor del matrimonio civil por parte de parejas del mismo sexo, esa cifra subió a un 54 por ciento en la reciente medición del mes de junio de la encuestadora Invamer. Aún la regulación del tráfico y el consumo de drogas tuvo un aumento de simpatía de 5 puntos entre febrero y junio, en un país tradicionalmente prohibicionista.

Son señales de madurez, sin duda, las que se manifiestan cuando como sociedades pensantes tramitamos este tipo de debates en procesos de reflexión como los que me parece que estamos teniendo y cuando permitimos, además, que, en el marco de la independencia de los poderes, la rama judicial pueda entrar a cuestionar las medidas que se toman por parte del poder ejecutivo. Los tribunales constitucionales de Colombia y el mundo tienen en frente un reto muy interesante en este sentido y si, como consecuencia de la pandemia, los ciudadanos empezamos a pensar más en el valor de las libertades individuales, habremos ganado algo en medio de estos tiempos difíciles.

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