lunes 27 de octubre de 2008 - 10:00 AM

Las ‘ternas de uno’

Resulta más que comprensible la preocupación de ciertos colectivos de la sociedad civil que se han unido para realizar una veeduría en la elección de los próximos magistrados de la Corte Constitucional.

Además de que se trata de un número significativo de nuevos miembros del alto tribunal – seis, para ser más precisos – el relevo podría convertirse en una rendija para que por allí entren avezados políticos y no necesariamente abogados con conocimiento constitucional.

Por supuesto también está la suspicacia que genera el hecho de que el ‘re-electo’ Gobierno de Álvaro Uribe Vélez logre consolidar unas inquietantes mayorías en el sector de la justicia, que le resten credibilidad e independencia a la rama. Propondré a continuación algunos otros temas que no pueden pasar inadvertidos, a propósito del tremendo reto con el que se enfrentan los nominadores y los electores de los futuros magistrados.

Basta ver las últimas ternas que han sido presentadas al Congreso para constatar que, de entrada, suponen la elección de un candidato y que los dos restantes son apenas una formalidad.

Las famosas ‘ternas de uno’ pueden ser otro factor de riesgo en las elecciones que se avecinan dentro del parlamento colombiano.

Para no ir más lejos el último magistrado elegido para la Corte Constitucional, Mauricio González Cuervo, tuvo como competidoras a dos muy buenas abogadas que terminaron renunciando a la ‘terna de uno’ para no prestarse a un juego que ya estaba convenido entre el Ejecutivo y el Congreso.

La elección efectivamente se realizó y quien era Secretario Jurídico de Palacio se convirtió en flamante magistrado de la Corte Constitucional en octubre de 2007. No obstante, un año después de su elección, González ha tenido una lamentable participación dentro del Tribunal Constitucional.

De 247 sentencias de constitucionalidad proferidas por la Corte desde el día en que se posesionó, el magistrado - ex empleado del Presidente Uribe - ha tenido que declararse impedido en 88 procesos y en temas tan sensibles como el de la ley forestal y el TLC se vio obligado a quedarse por fuera de la discusión porque, como le va a seguir ocurriendo, o ya había conceptuado sobre el tema o participó en la elaboración y trámite de las leyes objeto de revisión.

Que un magistrado haya sido elegido para declararse impedido en más del 30% de los procesos que llegan a su conocimiento, en menos de un año, es una vergüenza para el gobierno que lo nominó y para el Congreso que lo eligió.

Es el precio de las ‘ternas de uno’, como ocurrió también en el caso del Defensor del Pueblo – en la que ya se sabía que iba a resultar vencedor Volmar Pérez – o lo que podría pasar también en el caso de la terna para Procurador.

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