lunes 23 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Los afganos en Colombia

Ese sentido de humanidad es fundamental y no desconoce la posibilidad de perseguir (...) a quienes cometan delitos sin importar que sean nacionales o extranjeros.
Escuchar este artículo

Al Presidente Duque se lo podrán criticar muchas cosas: la demora para tomar decisiones, errores en la comunicación de sus políticas de gobierno, funcionarios que se quedaron más tiempo del que debían en sus cargos, la fallida reforma tributaria, el apoyo a la reforma a la salud en el momento en que menos tocaba, etc, etc... pero lo que no podrá decirse nunca es que ha sido un gobernante que le da la espalda a la migración y que se ha hecho el loco con uno de los desafíos más grandes de nuestros tiempos como humanidad.

Por el contrario, Duque ha sido jugado y audaz en materia de protección a los derechos fundamentales de los migrantes en momentos en que las voces más extremas, aún dentro de su propio partido, aconsejaban volver al nacionalismo y expulsar sin piedad a quienes necesitan ayuda escapando de las crisis políticas que viven en sus países de origen.

Lo que se hizo con el Estatuto Temporal de Protección para los migrantes venezolanos fue ejemplar y definitivo como reconocieron voces expertas de todo el mundo y lo que se dispone a hacer ahora con los migrantes afganos, también es muy importante. Las mujeres y las niñas, especialmente, están pagando caro el regreso al poder de los talibanes y el mundo está viviendo uno de los retrocesos más significativos en derechos humanos de las últimas dos décadas. Colombia no podía permanecer impávida ante esta realidad y es importante resaltar que Estados Unidos financiará totalmente la presencia temporal de los afganos en nuestro país y que los que llegan no hacen parte de segmentos poblacionales en vulnerabilidad, sino que se trata de personas afines al gobierno norteamericano que deben huir para evitar ser ajusticiados.

Si hemos reclamado solidaridad en momentos difíciles para Colombia lo menos que podemos hacer es emprender acciones igualmente solidarias con quienes están aún peor que nosotros. Ese sentido de humanidad es fundamental y no desconoce la posibilidad de perseguir siempre y en todo lugar a quienes cometan delitos sin importar que sean nacionales o extranjeros. Por eso los comandos segregacionistas sobran cuando lo que hay que perseguir no son bandidos venezolanos o colombianos, sino simplemente bandidos que tienen que recibir tratamientos penales que se correspondan con la gravedad de los hechos que cometen. Los afganos en Colombia, al igual que todos los demás migrantes, tendrán que cumplir unas reglas de juego, pero si su llegada contribuye a salvar vidas frente a los abusos de regímenes dictatoriales, bienvenidos sean.

Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad