lunes 26 de enero de 2009 - 10:00 AM

‘Michel Barackobama Sandoval’

El 20 de Enero nació en Cali, Colombia el primogénito de Silvia y Otoniel Sandoval. Ella de 18 años recién cumplidos y él de 36, resolvieron impactar a la opinión pública poniéndole de nombre a su pequeño Michel Barackobama Sandoval Fajardo.

Interrogados por periodistas de todas partes que fueron a conocer al ‘Barackobama’ criollo, Silvia dijo que el nombre de Michel lo habían escogido porque 'es extranjero y suena bonito'. De segundo nombre le encimaron a la pobre criatura uno que es nombre y apellido a la vez, pero que para efectos prácticos se leerá como si fuera uno solo. Lo que importa es que es el mismo del nuevo mandatario norteamericano: Barackobama.

Tal ‘mezcolanza’ impensable en los estratos 5 o 6, se debe según la joven madre, a su esperanza de que el niño sea alguien importante cuando crezca; tal vez Presidente de Colombia, dueño de su propia empresa 'o por lo menos que tenga un trabajo fijo'.

Historias iguales se escuchan todos los días en este país. Me las sé con ‘Benedictos’, ‘Dayanas’ (por la pronunciación en inglés de ‘Diana’, la princesa de Gales), ‘Usnabi’ (De US Navy), ‘Disnei’, ‘Lady’ o ‘Howard’. La mayoría de ellos, como digo - sin ningún tono clasista – emergen de estratos bajos, poniendo de presente aspiraciones frustradas o complejos de inferioridad que los marcarán para siempre.

Comparto con Daniel Samper Pizano que la televisión hace lo suyo y que una exaltación excesiva hacia lo foráneo ha permitido que los nuestros terminen llamándose así. Lo que no sabía Silvia, la prematura madre de esta historia, es que según una investigación realizada por la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, 'los ‘sin tocayo’ tienen un salario entre 10 y 20% menor que sus contrapartes'. Se encuentra así, parcialmente probado, que quienes tienen nombres atípicos disminuyen sus ingresos laborales, sin que cuenten sus capacidades reales o su talento en determinados oficios.

Me dicen que en España existe una reglamentación estricta en materia de nombres y que en Venezuela el Presidente Chávez acarició la idea de una lista con nombres bolivarianos como parte de su cruzada contra el imperialismo ‘yankee’.

De cualquier forma, los nombres atípicos son una revelación viva de desigualdades sociales y una evidencia de la falta de educación y cultura en ciertas capas sociales excluidas, aunque en la Corte Constitucional digan que se trata del ‘libre desarrollo de la personalidad’.

Interesante seguirle la pista al ‘Barackobama’ nacional. Quien quita que termine ocurriendo lo mismo que en Estados Unidos: nadie se imaginó nunca que un Presidente de nombre Barack Hussein, de raza negra, terminaría gobernando la Nación más poderosa del mundo. Vivir para ver…

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