lunes 24 de junio de 2019 - 12:00 AM

Parroquialismo

Las 17 ausencias temporales y cortísimas de Duque en estos primeros 11 meses de gobierno no dicen nada por sí mismas.

Criticar a los presidentes por sus viajes al exterior se volvió deporte nacional de los opinadores colombianos. Si usted quiere muchos likes o cientos de “retweets” en un comentario, aproveche la salida al exterior de un mandatario para decir cosas como “mientras Duque está con el principe Carlos, la vía al llamo sigue cerrada” o “mientras Santos recibe el Premio Nobel de Paz, los niños de la Guajira se están muriendo de hambre” o “mientras Pastrana firma el Plan Colombia con Estados Unidos, el eje cafetero sufre una de sus peores tragedias naturales”. En cualquier época y con cualquier Presidente, la fórmula funciona a la perfección: la gente se indigna, pide que se averigüe cuánta plata se gastó éste o aquel gobernante en un viaje y pinta una situación de contraste que resulta taquillera independientemente de lo absurdo que sea conectar un hecho con otro sin que existan nexos de causalidad comprobables.

Volvió a pasarle a Duque la semana pasada con su gira por Europa y volvieron a salir los de turno a criticar. Como si el hecho de que el Presidente se encontrara en Colombia hubiera evitado que los derrumbes cayeran sobre la vía que conduce de Bogotá a Villavicencio o como si no haberse ido y cancelar su viaje hubiera provocado la rápida reapertura de la carretera bloqueada.

En cambio, tener firmado un tratado sobre medio ambiente y profundizar los vínculos entre Francia y Colombia que permitan la llegada de más inversión extranjera, a lo mejor hubiera tardado más si no es por el encuentro personal entre Duque y sus homólogos y los empresarios foráneos que no van a hacer solos el trabajo de buscar en google qué ventajas y oportunidades les ofrece Colombia o que difícilmente generarán vínculos de confianza si no conocen de primera mano lo que pasa en este país.

Las 17 ausencias temporales y cortísimas de Duque en estos primeros 11 meses de gobierno no dicen nada por sí mismas. Hay que preguntarse qué han dejado estos viajes de manera medible, pedirle al gobierno que sus salidas sellen acuerdos y tratados que a todos nos beneficien, en vez de simplemente acusarlos de viajar mucho y pedirles que no salgan.

Existe mucho parroquialismo entre nuestros “irreverentes líderes de opinión” que simplemente quieren criticarlo todo para verse como los chicos malos e independientes del barrio. También existe mucho parroquialismo entre los colombianos que de verdad creen que es grave que los líderes políticos viajen por el mundo lo que devela esta cultura muy colombiana de mirarnos siempre al ombligo y jurar que los males del mundo comienzan y terminan en nuestro país sin ver más allá.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad