lunes 26 de abril de 2021 - 12:00 AM

Partidos: ¡propongan!

Los partidos políticos, expertos en el reduccionismo con fines electorales, tienen que asumir una responsabilidad en toda esta historia.
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En resumen: los liberales, a gritos; Cambio Radical, con fotos de Germán Vargas Lleras y Arturo Char más unidos que nunca; la oposición en lo de siempre; los cristianos, pensando en las elecciones que se avecinan y en su enorme caudal electoral integrado especialmente por gente de estratos del 2 al 4; el Centro Democrático y el uribismo, pensando también en su propia supervivencia. Esta semana, o en cuestión de horas después de que usted lea esta columna, se sumarán con casi toda seguridad el Partido de la U y los conservadores. ¿Cuál es el factor común?... que todos le dicen “No” a la reforma tributaria presentada por el gobierno nacional.

Algunos han recurrido a argumentos populistas; otros han sido más serios y expresado objeciones sustentadas en números y propuestas alternativas y varios más simplemente se oponen a cualquier reforma, sin considerar que las finanzas públicas pasan por un pésimo momento como para simplemente quedarse cruzados de brazos. La cosa, me perdonan, no se resuelve con una marcha este 28 de abril. Que salgan los que quieran y como quieran (entre otras exponiéndose a contagiarse en lo peor del pico). La Constitución ampara su libre albedrío y hasta su “irresponsabilidad”, pero esto tiene que tener propuestas realistas detrás; proyectos sustitutivos que permitan resolver, por un lado, la necesidad de extender los subsidios básicos para los más pobres y, al tiempo, evitar que nos reduzcan la calificación internacional, lo cual, si ocurre, nos dejaría en el peor de los mundos.

Los partidos políticos, expertos en el reduccionismo con fines electorales, tienen que asumir una responsabilidad en toda esta historia. Está bien que le digan que “no” al gobierno, pero ¿qué proponen a cambio? Eso de decir simplemente que no estamos para reformas tributarias cuando al menos 21 países están en las mismas, tramitando ajustes fiscales, no es serio, señores congresistas y directores de las colectividades.

Es la hora de proponer y sentarse a dialogar con el gobierno. Los micrófonos y las cámaras pueden esperar y, en vez de simplemente vociferar frente a ellas, tienen que sentarse directamente con el presidente Duque a explorar alternativas, a recoger las cosas buenas del texto actual y a cambiar las que no convengan por otras que sean posibles de lograr y que generen mínimos consensos.

Los colombianos tenemos que presionar a los movimientos y partidos políticos para que fluya ese diálogo conceptual, sin mermelada, sin aspiraciones distintas a las de lidiar con la peor crisis que hemos enfrentado como humanidad y que parece, todavía, lejos de acabarse.

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