lunes 09 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

¿Qué hacer con el ELN?

Despreciaron una primera invitación que les hizo el Gobierno para hablar y ahora dicen apoyar las movilizaciones...
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Aún con la sangre fresca de los cadetes asesinados como consecuencia de un carro bomba puesto en la Escuela Francisco de Paula Santander, y sin que siquiera haya pasado un año de ese horrible evento, los de siempre, los que aprovechando el paro están pescando en río revuelto; los condescendientes y alcahuetas, dicen que éste es el mejor momento para reabrir negociaciones de paz con la guerrilla del ELN.

Con enorme oportunismo, un grupo que se denomina ‘Defendamos la paz’, del que hacen parte los exnegociadores y algunos auto-proclamados “pazólogos”, afirman ahora ser parte activa de los convocantes de las recientes manifestaciones. Despreciaron una primera invitación que les hizo el Gobierno para hablar y ahora dicen apoyar las movilizaciones porque ellas buscan que el Ejecutivo respete los acuerdos con las Farc y se siente urgentemente en una nueva mesa con el ELN.

Asegurarán que lo hacen precisamente para que no se derrame una sola gota de sangre más. Que lo proponen pensando en los jóvenes soldados y policías que están yendo a frentear a esa guerrilla y que, al final, lo que buscan es la pacificación de regiones como Arauca o el Catatumbo donde la presencia del ELN es notoria. Hablarán, sin embargo, de un conflicto armado con todas las letras (como si las partes pelearan en igualdad de condiciones y con respeto del DIH) y evitarán referirse a lo que en realidad es el ELN en esas zonas del país: una amenaza terrorista, una banda de narcotraficantes o, cuando menos, un grupo de secuestradores, organizado para extorsionar a los pequeños y medianos comerciantes.

No hablarán de condiciones mínimas en estas fases exploratorias sino que propondrán que el cese del fuego y la renuncia al secuestro y los atentados a los oleoductos en los que el ELN es experto, sean el punto de llegada y no el punto de partida. Pedirán un homenaje a Cuba en resarcimiento por esa atrevida solicitud de Colombia de no alojar más a los causantes de las muertes de los policías en la Isla y nos embarcarán, en fin, en el mismo juego que llevamos décadas intentando frustradamente con esa guerrilla.

Por eso, estoy de acuerdo con Salud Hernández-Mora que, en su reciente columna de Semana, plantea mejor la necesidad de trabajar en un plan ambicioso para lograr deserciones individuales y evitar el reclutamiento de menores. Con el ELN, simplemente, no se puede.

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