lunes 13 de enero de 2020 - 12:00 AM

¡Que Uber se quede!

Con todo y eso, le estamos dejando ganar el juego a unos cuantos dueños de taxis que dicen representar a la mayoría de conductores pero que, en realidad, solo están cuidando su propio monopolio
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Todo es contradictorio. Colombia fue uno de los cinco primeros países en atraer inversión en el 2019 en nuestra región, uno de los que mejor desempeño económico tuvo, según el Banco Mundial. El Presidente Iván Duque es uno de los grandes impulsores de la innovación. Tenemos un sistema de desarrollo abierto y un esquema de competencia leal protegido incluso en la Constitución.

A pesar de uno que otro juez creativo, tenemos también una tendencia a la seguridad jurídica que contrasta con otros países de América. Con todo y eso, le estamos dejando ganar el juego a unos cuantos dueños de taxis que dicen representar a la mayoría de conductores pero que, en realidad, solo están cuidando su propio monopolio. Dejar salir a Uber del país sin siquiera haber intentado tener un marco regulatorio medianamente claro, es renunciar a la posibilidad de que en Colombia haya avances tecnológicos, tirar al desempleo a muchos ciudadanos que estaban derivando sus ingresos de esta actividad de economía colaborativa y mandarle el mensaje al mundo entero de que nos quedó grande ajustar nuestras normas a las nuevas realidades que se imponen globalmente.

Leer la noticia de que Uber dejará de funcionar desde el 1 de febrero en nuestra nación produce, sobre todo a las nuevas generaciones que quieren soluciones rápidas y originales con legalidad, un sinsabor enorme, deja mal parado a nuestro sistema judicial, pone en duda si la Superintendencia de Comercio está o no defendiendo la libre competencia y le genera más aprietos al propio Presidente Duque pues, para la mayoría de personas, detrás de estas decisiones está el Ejecutivo, sin tener en cuenta que los últimos pronunciamientos en contra de esa compañía, vienen del poder judicial.

La poca voluntad del parlamento para avanzar en iniciativas que nivelen la cancha, también deja la sensación de que la mayoría de partidos, de izquierda y de derecha, solo quieren congraciarse con el poderoso gremio de los taxistas pero que poco les importa lo que piensen o necesiten miles de usuarios en todas las ciudades del país. Salvo unas pocas voces como la del Representante Mauricio Toro o Gabriel Santos, la mayoría de dirigentes o están pasando de agache en este tema o representan posiciones anacrónicas. Lo mismo Álvaro Uribe que Jorge Enrique Robledo. Por eso, y aunque parezca difícil que Uber no se vaya, el grito de las redes sociales -y el que manda el sentido común- debería ser oído: ¡Que Uber se quede!

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