lunes 30 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Todo lo bueno de Santander

Santander tiene todo lo bueno y todavía hay quienes no quieren verlo. Yo me devuelvo a Bogotá convencido de que nuestro departamento se merece una mejor suerte.
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Después de año y medio de pandemia, de perder gente en el camino, de pasar las duras y las maduras en busca de un sustento y de enfrentar el reto de los violentos en los bloqueos de abril y mayo, la gente no se ha rendido y el valor de la resiliencia que con frecuencia se asocia a los colombianos, es cada día más palpable entre la población.

Así lo hemos sentido en algunas ciudades que hemos recorrido con el equipo de Noticias RCN, hablando con la gente y resaltando las cosas buenas que están pasando en medio de las dificultades que todavía seguimos enfrentando.

En medio de ese trasegar por Colombia, llegamos a Santander en una alianza informativa con Vanguardia, con el propósito cierto de identificar las noticias positivas de una región que tampoco se rindió y que va mucho más adelante que otras en el país y está dando ejemplo en varios temas.

Todos los días pasan cosas buenas y venir a Bucaramanga, de nuevo, nos dejó a los que somos de aquí, pero también a los que la conocían por primera vez o hace mucho no venían, la certeza de que estamos sentados en un paraíso sin todavía ser plenamente conscientes de las potencialidades que tenemos. Hay que irnos a maletear a Santander como el destino turístico por descubrir. Hay que reivindicar el valor de las empresas que son de aquí y que resuenan en las estanterías de los supermercados de todo el país. Hay que creer en nuestros símbolos deportivos como el tremendo Nelson Crispín que nos trajo la medalla de oro en los juegos paralímpicos de Tokio y que se nos llene la boca diciendo que es santandereano. Hay que ver el vaso medio lleno con una ciudad que alcanzará la inmunidad de rebaño antes que el resto, que ha pasado varios días sin muertos por Covid, que tiene una de las tasas de desempleo más bajas y cuya gastronomía no se agota en el mute o en la pepitoria, sino que se está reinventando todos los días con cocineros jóvenes que están montando restaurantes sencillamente deliciosos.

Santander tiene todo lo bueno y todavía hay quienes no quieren verlo. Yo me devuelvo a Bogotá convencido de que nuestro departamento se merece una mejor suerte porque tiene con qué y estoy listo para seguir difundiendo todo lo bueno que pasa aquí.

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