lunes 05 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Un año

El Presidente Iván Duque necesita retomar con ahínco la bandera de la seguridad poniendo énfasis en lo que pasa en las ciudades.
Escuchar este artículo

El 7 de agosto de 2018, el gobierno cambió pero el país no. Esperaban ver a un presidente guerrerista, nacido de las entrañas del uribismo y se encontraron con un tipo de carácter conciliador. Creían que Iván Duque llegaría con el mandato de desmontar el proceso de paz y hacer trizas las instituciones del posconflicto y, aunque no lo reconozcan, a lo largo de los últimos meses, Duque ha honrado la palabra empeñada por el Estado, le ha cumplido a las bases guerrilleras, amplió los proyectos productivos colectivos de dos que se encontró a 21 que ha puesto en marcha y, en el caso de la JEP, le ha aumentado sus recursos en más de 70 mil millones de pesos en el presupuesto de 2020 cuando varios sectores han visto disminuir sus asignaciones. Se imaginaron que su gobierno haría a un lado el necesario catastro rural y no avanzaría en la reforma que necesita el campo en esta materia y hoy ese catastro ha avanzado mucho más que en cualquier gobierno.

Por otra parte, muchos en el país creyeron y apostaron a que Duque gobernaría con los más uribistas y, de nuevo, aunque no lo reconozcan, en su gobierno hay cabida para promotores del Sí en el plebiscito y antiguos colaboradores del santismo que lo hicieron bien y merecían quedarse en el Ejecutivo sirviéndole al país. Duque construye sobre lo construido y eso está bien.

Creyeron que el actual primer mandatario sucumbiría rápidamente a las presiones del legislativo; que se acomodaría a las tradiciones dañinas que han regido dichas relaciones. En un año, Duque demostró que se pueden sacar adelante proyectos decisivos como el Plan de Desarrollo, la ley de financiamiento y la ley de las TIC sin derramar una sola gota de mermelada.

Por supuesto que hace falta mucho más, que el Presidente necesita retomar con ahínco la bandera de la seguridad poniendo énfasis en lo que pasa en las ciudades, que necesita dar un viraje en su estrategia de comunicación y que debería plantearle a Colombia -como un presidente joven que es- un pacto generacional para encontrar las cosas que nos unen y potenciarlas dentro del proyecto colectivo de país que aún es posible construir en medio de las diferencias. Con todo y esto, Duque ha logrado tener un buen primer año de gobierno aunque muchos se empeñen en ocultarlo y no quieran ver que el que pensaban que era un “pollo” se creció y el que creían que era un títere ha logrado mantener una buena relación con el expresidente Uribe, sin hacer todo lo que este último dice y piensa.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad