lunes 06 de junio de 2022 - 12:00 AM

Una carrera contra sí mismos

Queremos un cierre de campaña con alegría, espontáneo, auténtico. Quien pueda ofrecerlo y conectarse con ese corazón colombiano universal, sin duda ganará y para ello Hernández y Petro, tendrán que mirarse hacia dentro

Si las encuestas aciertan -y hay motivos para creerles a algunos encuestadores- la carrera electoral de cara a la segunda vuelta se apretó. El juego está abierto y nada está dicho. Ninguna ventaja es segura y la distancia entre los dos en intención de voto es tan chiquita que hablar de un empate técnico es más bien lo correcto. Ya no se trata de llenar plazas públicas. Tampoco de adhesiones ni alianzas. De lo que se trata es de no dejar desmotivar a los votantes que ya se tienen; de sumar o multiplicar votos en dos semanas y persuadir a los indecisos, que en algunos sondeos representan un 10 por ciento, que es muy alto e inusual en esta etapa del proceso electoral y convencer también a quienes están tentados a votar en blanco pues, como se sabe, en una segunda vuelta ese voto aunque resulta simbólico carece de cualquier efectividad jurídica.

En esos ires y venires, replanteamientos estratégicos y manejo eficiente y creativo de la comunicación masiva, la carrera ya no es contra otros sino más bien contra sí mismos. Tanto Gustavo Petro como Rodolfo Hernández deben cometer el menor número de errores posibles, medir sus palabras, valorar sus gestos, decidir a dónde ir en los próximos quince días y a qué escenarios acudir. Los votos a estas alturas no son endosables así que coleccionar logos de partidos o fotos con políticos caducos, no tiene mucho sentido.

En cambio, mantenerse en lo planteado, lanzar piezas publicitarias originales, dar golpes de opinión con mensajes esperanzadores que nos pongan a mirar hacia el futuro en vez de quedarnos en la aburridora y desgastante polarización del presente pudiera provocar un entusiasmo definitivo capaz de imponerse en las urnas.

Los dos, Petro y Hernández, tienen que revisar con cuidado sus propias realidades. Desafiarse a sí mismos más que echarse baldados de agua sucia entre ellos. Defender la tesis propia sin desacreditar la ajena puede ser un buen punto de partida. Los colombianos estamos cansados de ese juego de reproches. Queremos un cierre de campaña con alegría, espontáneo, auténtico. Quien pueda ofrecerlo y conectarse con ese corazón colombiano universal, sin duda ganará y para ello Hernández y Petro, tendrán que mirarse hacia dentro.

Seguro vendrán más escándalos. Seguro aparecerán audios alterados y muchas “fake news” en lo que queda del camino, pero si algo demostró la primera vuelta es que los colombianos esperan un cambio, incluso en la forma de hacer proselitismo. Una carrera, literalmente, contra sí mismos.

Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad