lunes 17 de mayo de 2021 - 12:00 AM

Una nueva reforma tributaria

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Cada día que pasa nos convencemos más de que el manejo que le dio el gobierno a la pasada reforma tributaria fue equivocado. De hecho, estamos de acuerdo con que el exministro Alberto Carrasquilla debía irse por ser el principal causante de un error político sin precedentes que sirvió de llama para volver a avivar un incendio que se creía controlado. Esto, sin embargo, no puede nublarnos el entendimiento hasta el extremo simplista de decir que Colombia no necesita una reforma tributaria de choque que permita conseguir recursos para sostener los necesarios programas sociales que ayuden a los más pobres a pasar unos meses críticos como los que estamos viviendo.

Puede que no fuera el momento para presentar una reforma tan ambiciosa como la que se imaginaba el gobierno. Definitivamente no era la ocasión para pedirle a la clase media que pusiera lo suyo cuando está atravesando por una situación tan difícil, pero es claro que se necesita una nueva reforma; una que permita sostener el ingreso solidario que se termina en junio, porque no hay más plata para extenderlo; una reforma que permita ir más allá de la matrícula cero que por ahora solo está garantizada para el próximo semestre pero que es clave que se mantenga en el tiempo. Necesitamos una reforma tributaria que le permita al Estado seguir apoyando a las empresas pequeñas y medianas en el pago de la nómina.

Todo eso debe lograrse con una reforma mínima que genere consensos, que sea creativa para que no duela tanto y que apele a quienes más tienen sin que se convierta en una reforma confiscatoria que termine espantando todo el capital y nuevas inversiones que pudieran llegar en el futuro próximo. Así las cosas, voces como la de la alcaldesa Claudia López suenan bastante sensatas. No necesitamos ‘youtubers’ en el Congreso, como dice ella, sino verdaderos legisladores que entiendan que no basta con decirle “no” a todo, sino que se necesitan propuestas alternativas que sean realistas y que no desincentiven la iniciativa empresarial que es, a la larga, la que va a generar mayores y nuevos empleos.

La nueva tributaria puede tener peros y arreglos durante su paso por el Congreso, pero la oposición tendrá que estar dispuesta a construir sobre esas bases mínimas. Se pueden y se tienen que revisar las exenciones concedidas en el pasado, claro que sí. Se puede tener un impuesto al patrimonio acotado en el tiempo y se pueden promover las ventas de participaciones del Estado en empresas para generar mayor liquidez, pero lo que no es posible es seguir demandando recursos para programas sociales sin proponer de dónde saldrá la plata, con inmenso populismo y enorme irresponsabilidad.

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