lunes 07 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Uribe y Santrich

No importa si es Álvaro Uribe Vélez el que comparezca ante la Corte o si quien lo hace es Jesús Santrich. El tratamiento para el uno y para el otro no admite ninguna consideración especial
Escuchar este artículo

Si todo sigue como está planeado, esta semana los colombianos veremos por primera vez a un expresidente (en su calidad de senador) compareciendo ante la Corte Suprema de Justicia en una diligencia de indagatoria.

Habrá, sin duda, varios hechos inéditos pero la correcta aplicación de la justicia, para todos los ciudadanos, sin distingo de su cargo o su condición, tendría que ser igual, porque esa ha sido siempre la vocación y el sentido de ser de la Rama Judicial. No importa si es Álvaro Uribe Vélez el que comparezca ante la Corte o si quien lo hace es Jesús Santrich. El tratamiento para el uno y para el otro no admite ninguna consideración especial, así a los uribistas se les encrespe el pelo de pensar siquiera en una comparación entre ambos personajes. Si observan con cuidado, nunca antes el país había tenido un espejo más claro para poder comparar y analizar lo que haga o deje de hacer la Corte.

Uribe y Santrich son parlamentarios. Uribe y Santrich son ciudadanos que esperan de la administración judicial, todas las garantías. Uribe y Santrich, estrenan la figura de la doble conformidad para aforados. Uribe y Santrich, comparten juez natural. A Santrich le permitieron defenderse en libertad y, tan garantistas resultaron los magistrados de la Corte, que abrieron el paso con su decisión a la posterior fuga del guerrillero. La pregunta ahora es qué harán con Uribe: ¿Se quitarán la venda y le cobraron viejas deudas del poder judicial al expresidente?¿Tendrán cómo justificar que Uribe representa mayor peligrosidad, incidencia en el proceso o riesgo de fuga que el propio Santrich?

Si la Corte Suprema es de verdad garantista y quiere pasar a la historia como una institución que impartió justicia con equilibrio y apegada al derecho, no debería ordenar una captura contra Uribe o limitarle su derecho de movilidad y respetar la posibilidad de que continúe su proceso en libertad; no declararlo culpable o inocente por ser Uribe, sino por si existen pruebas directas o no de la comisión de un delito. Si la Corte es realmente imparcial, tendrá que aplicar todos los criterios orientadores del derecho como la sana crítica testimonial y el in dubio pro reo para admitir que si hay insuficiencia probatoria o algún tipo de duda, ésta se interpretará a favor del procesado. Sea Uribe o sea Santrich, que la Corte actúe en derecho. Nada más podríamos pedirle.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad