lunes 02 de agosto de 2021 - 12:00 AM

¡Y sí nos vacunaron!

Capítulo aparte merece la ciudad de Bucaramanga. Que mientras en Colombia 1 de cada 5 ciudadanos estén vacunados y en Bucaramaga esa tasa crezca y 1 de cada 3 ya se encuentre con sus dosis, es un éxito rotundo que tenemos que celebrar
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27 millones de dosis después y con más de 13 millones de colombianos con su esquema de vacunación completa, podemos decir que las aves de mal agüero que vaticinaron que este año no tendríamos vacunas en el país, se equivocaron de cabo a rabo. El gobierno está cumpliendo y ahora nos corresponde a los ciudadanos poner el brazo sin vacilaciones e incentivar entre todos a quienes no lo han hecho para que se dejen pinchar prontamente.

Es verdad que hay una preocupación en la franja de colombianos que están entre los 40 y 55 años que, pudiendo haberse aplicado su vacuna ya, no lo han hecho todavía. Nos corresponde por eso alentar todos los días a que más gente use los recursos disponibles en materia de vacunas, no obligando a la fuerza sino persuadiendo por las buenas con datos como éste que tendría que ser considerado por todos: del total de pacientes que hoy se encuentran en las UCI padeciendo los efectos del coronavirus, más del 95 por ciento son personas que no tienen la vacuna. En Texas, por ejemplo, de todos los fallecidos por COVID en los últimos dos meses, el 99,5 por ciento no contaba con la dosis.

Por supuesto que la vacuna no nos hace infalibles, pero nos ayuda mucho a enfrentar la letal enfermedad. Convencer a todos de aplicarse las dosis no es tarea exclusiva del gobierno sino precisamente de quienes creemos que en la vacuna está la esperanza de superar días aciagos y de reactivarnos para crecer y superar los niveles de pobreza en los que nos sumió la bendita pandemia.

Capítulo aparte merece la ciudad de Bucaramanga. Que mientras en Colombia 1 de cada 5 ciudadanos estén vacunados y en Bucaramaga esa tasa crezca y 1 de cada 3 ya se encuentre con sus dosis, es un éxito rotundo que tenemos que celebrar, lo mismo que la disminución del desempleo que se ha enfrentado con más berraquera comparada esta situación con la de otras ciudades.

Es clave también ejercer un control frente a la falsificación de carnés de vacunación. La facilidad con que se están expidiendo es pasmosa y directamente proporcional a la idiotez de no vacunarse y sí incurrir en esta práctica de adulteración de los certificados.

No dejemos, por último, que los políticos populistas nos arrebaten la alegría de creer que los cambios son posibles con ideas frescas y ejecutorias al canto; no con resentimiento, mentiras y caos.

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