martes 13 de abril de 2021 - 8:59 AM

Mirándonos en el espejo de Cruyff

Pep Guardiola, ese genial entrenador hoy en el Manchester City de Inglaterra contaba un buen día sobre la particular manera que tenía para decir las cosas el mítico Johan Cruyff, aquel holandés que dirigió al Barcelona del cual Guardiola hizo parte en su época de jugador en el amanecer de la década del 90.

Su obsesión era tocar muchas veces la pelota. Adueñarse de la posesión. Monopolizar la pelota. Y tenía una frase para sus jugadores: "Si tocas la pelota una vez, está bien, si la tocas dos veces eres el mejor del mundo. Si la tocas tres veces el fútbol no es para ti".

Cruyff decía que toda escuadra competitiva partía desde el toque de primera. La premisa era: "Recibes la pelota, controlas y la pasas. Control, pase. Control, pase". Base de la técnica en categorías formativas. Así hay que llegar a primera división.

En Colombia vemos como jugadores de buena condición técnica tienen enormes dificultades para controlar el balón y lo peor... Deciden siempre mal. Cuando la jugada pide pase, rematan o controlan en demasía. Cuando la jugada pide remate, la tiran para cualquier lado.

¿Qué pasa? Que los Entrenadores que llegan a dirigir en primera deben trabajar en cosas que deberían estar resueltas desde la base. Ayer viendo jugar al Bucaramanga ante Tolima vimos malos controles, malos pases, remates apurados por no tomar buenas decisiones y en reiteradas oportunidades a Luis Fernando Suárez, DT del 'Leopardo', en la raya gritando, arengando, tratando de alentarlos y tenerlos encima de eso, concentrados al 100 % en el trámite del compromiso. En el primer tiempo Fabio Rodríguez, lateral izquierdo, le mete una pelota de gol magnífica a Fernández de cara al arco rival. Ni control, ni buena decisión, ni buena técnica para definir. Hizo cualquier cosa. Luego Sarmiento se ve mano a mano con el arquero rival, luego de ganar en el uno contra uno contra el último defensor y decide apurar un remate de tres pesos. Decidió mal. Apurado. Le faltó cabeza fría. Eso sólo por poner un par de ejemplos.

Hoy cuando el Bucaramanga se queda afuera de las finales y se piensa en traer refuerzos, sería mejor antes que traer más delanteros o volantes, traer un profesional como Armando Osma, quien desde el lugar de asistente técnico de Luis Fernando Suárez mejora al jugador en cosas como control de balón, línea de pase, y técnica en definición. El trabajo que en categorías menores alguien no hizo bien, el lo arregla. Vayan por él.

No lo duden un instante.

La seguimos luego.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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