lunes 05 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

Vergüenza de arbitraje

¿Qué hubiera pasado si en la final de 1966 en Wembley el VAR hubiera anulado el tercer gol de Inglaterra ante Alemania?

Aquel remate de Hirst que se estrelló en el travesaño y picó en la línea de gol y salió sin entrar pudo modificar el desarrollo de un juego muy parejo, que se encontraba 2 a 2 en tiempo extra. ¿Hubiera cambiado la historia?

¿Y qué tal si en el Estadio Azteca el 22 de Junio de 1986 el VAR de hoy hubiera anulado el gol con la mano de Maradona? ¿Habría ganado igual Argentina? ¿La historia hubiera sido diferente? Jamás lo sabremos. Pero la certeza pasa porque ese tipo de sucesos mundialistas fueron alimentando con los años y décadas la necesidad de incorporar la tecnología para darle más justicia al juego. El VAR llegó hace seis años para darle justicia a un juego como el fútbol de la mano de Infantino. Su predecesor en la Fifa, el suizo Joseph Blatter, eludió por décadas esta herramienta, aduciendo que el error de los árbitros era parte del fútbol. Una forma de legitimar la trampa.

Sin embargo, como en casi todas las cosas de la vida, a veces el remedio resulta peor que la enfermedad. El jueves anterior fuimos testigos de la deslegitimación del VAR en la Copa del Mundo Catar 2022. El juez sudafricano Victor Miguel De Freitas y el VAR dieron por válido el segundo gol de Japón en una maniobra viciada en la jugada previa, ya que la pelota salió totalmente del rectángulo de juego al momento del pase a Tanaka, quien marcó el gol del escándalo. Curiosamente, el mismo jueves unas horas antes en el duelo Bélgica vs. Croacia, el juez británico Anthony Taylor sancionó penal a favor de Croacia por falta clara en el área, el VAR lo llamó para mostrarle un milimétrico fuera de lugar (de unos de sus brazos) en la jugada previa de un jugador croata, lo que hizo revertir la decisión del penal.

Quedó más que evidenciado que para unas cosas la evidencia de la imagen dicta sentencia, lo cual hace justicia más allá del debate que debe venir para modificar o no la ley del fuera de lugar. Pero para otras, como el escandaloso segundo gol de Japón, se ratifica que es la interpretación manipulable del humano lo que dicta la decisión final.

Razón tenía Blatter, el error es parte del juego, pero con la evidencia de la imagen al menos podrían tener un poco más pudor y no robar de frente como lo hicieron ante España.

Aclaro que la culpa no es de Japón. Como decía Maradona: “La culpa no es del chancho, sino de quien lo alimenta”.

Vergüenza arbitral en el Mundial.

Hasta la próxima.

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