miércoles 03 de noviembre de 2021 - 5:00 PM

Aprender a caminar, antes de volar

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Diría Nietzsche: “Aquel que quiera aprender a volar algún día, debe primero aprender a ponerse en pie, caminar, correr, trepar y bailar; no se puede ir volando a volar”.

La frase anterior cobra vigencia a propósito de las elecciones de 2022, ya que muchos precandidatos deberían interpretar este aforismo, pues parece moda que todos quieran ser Representantes a la cámara o Senadores.

Y no esta mal querer o aspirar a un cargo de tamaña envergadura como lo es ser congresista, de por si es un derecho constitucional como ciudadano colombiano el elegir y ser elegido, sin embargo, el punto en cuestión no es solo convocar cincuenta mil personas que les permita “ganar”, lo verdaderamente importantes es que se va a llegar a un puesto donde tiene como funciones REPRESENTAR, LEGISLAR Y FISCALIZAR.

El Congreso de la República es “El centro del debate nacional”, allí se toman las decisiones mas importantes para todo el país, por esto, es preocupante la cantidad de precandidatos, que, sin desmeritar sus acciones previas a su aspiración, jamás han ocupado un cargo de función pública o han sido elegidos en posiciones de poder a nivel local como asambleas o concejos.

Los partidos y movimientos políticos, junto con los ciudadanos, restamos importancia a “El Poder Legislativo”, impulsando a “líderes de barro”, quienes se caracterizan por tener miles de seguidores en redes sociales, por ser creadores de contenidos o por ser protagonistas de diferentes activismos, pero como diría Darío Echandía ¿el poder para qué?, lo anterior en referencia a que muchos de dichos aspirantes no tienen la más mínima del papel que cumplirán, los proyectos de ley que presentarán y los debates de control político que realizarán.

No está mal la indignación, ya que este sentimiento hacer parte del control político que dinamiza el cambio en nuestro país, pero ¿es suficiente para crear o modificar leyes, reformar la constitución o elegir funcionarios de la rama judicial?

Colombia necesita revoluciones, un cambio en la dinámica política que sea de peso, con líderes que puedan ejercer una función publica teniendo en cuenta su formación académica, habilidades, EXPERIENCIA y que esto permita transformar el país.

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