domingo 23 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Los dilemas del Brasil: desafíos para la política exterior colombiana

Toda política es un ejercicio de superar dilemas, bien sea tomando posiciones en uno u otro extremo o bien demostrando que era una disyuntiva falsa y que existen otros caminos. En política exterior el dilema que se plantea en ocasiones está entre tener buenas relaciones y sentar posiciones.

La política exterior brasilera ha enfrentado este reto haciendo primar la idea de mantener buenas relaciones. Esta política ha sido exitosa para las pretensiones de Brasil de convertirse en una potencia regional y en un actor significativo en el mundo. Hoy diversos extremos reconocen en Brasil y en el presidente Lula un punto de encuentro, de conciliación entre intereses contrapuestos. El rol de puente del Brasil lo hace atractivo para otras naciones que ven en ese papel un camino para conseguir los logros de su propia política exterior. Este hecho que sin duda satisface la pretensión brasileña de asumir un rol importante a nivel internacional, también pasa una cuenta de cobro y es que los Estados quieren ganarse su favor y ello implica tomar algunas posiciones.

Para algunos analistas ya hay ciertos temas en los que Lula o su sucesor(a) deberán asumir caminos más claros como la no proliferación de armas nucleares (Brasil no cuenta con ellas pero no ha respaldado un protocolo que permitía el acceso de inspectores internacionales a instalaciones civiles de energía nuclear), evaluación internacional de la protección de los derechos humanos (Brasil considera sesgadas las evaluaciones que hacen los países ricos frente a violaciones de derechos humanos en países pobres) y el respaldo al modelo democrático participativo y pluripartidista.

Colombia por su parte quisiera que Brasil asumiera compromisos más fuertes en la lucha contra los grupos armados ilegales y quizá por eso nuestra Cancillería se vio sorprendida por la posición inicial frente al tema del acuerdo de cooperación militar con EU.

Si Brasil está o no ante un dilema depende de la perspectiva sobre las relaciones internacionales. La visión dominante basada en la idea de equilibrio de poder en la que los Estados cambian sus alianzas y opiniones sobre ciertos temas en función del comportamiento de los demás Estados con el fin de evitar la dominación de uno o varios sobre los otros; es una visión estatista de las relaciones internacionales. Desde esta perspectiva no se puede ser aliado de intereses contrapuestos y Brasil enfrentaría por lo tanto un dilema de gran envergadura: hacia quién y dónde moverse y en qué temas.

Ahora bien, la globalización ha afectado la importancia relativa del Estado a favor de organismos internacionales. En este contexto la idea de equilibrio de poder es insuficiente para garantizar la supervivencia del Estado y debe éste redefinirse creando nuevos roles. Bajo esta óptica Brasil tiene el enorme reto de crear una forma de liderazgo novedosa.

Cualquiera de estos caminos tendrá repercusiones en el continente y Colombia debe estar atenta y anticipar en la medida de lo posible estos desarrollos para poder aprovechar las oportunidades y superar los retos de las decisiones que se tomen, no en Washington, sino en Brasilia.

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