miércoles 21 de julio de 2021 - 12:00 AM

Reforma tributaria: más de lo mismo

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Después de la crisis nacional que detonó la infame reforma tributaria del exministro Alberto Carrasquilla, el gobierno ha sacado a la luz su nuevo proyecto para tratar de cuadrar las cuentas del Estado. Fiel a los eufemismos que lo caracterizan, afirma que el proyecto es fruto de un gran consenso. En realidad, se trata de una reforma tributaria coyuntural más, de las que en promedio se han presentado cada 18 meses. Sin embargo, en medio de la peor crisis social que ha vivido Colombia, el gobierno insiste en un proyecto con un déficit de legitimidad democrática porque no cuenta con la participación de diversos sectores de la sociedad civil, ni de las regiones agobiadas por un centralismo que las asfixia.

Al analizar la nueva propuesta del gobierno, llama la atención que esta hereda varias de las graves falencias que tenía el texto propuesto por Carrasquilla. Por ejemplo, aunque hace un énfasis retórico en la solidaridad, no les pide solidaridad a las personas más ricas; no se tocan los impuestos de renta personal, ni las pensiones altas, ni el patrimonio de los que más tienen. En otras palabras, se mantienen incentivos que perpetúan una estructura de distribución inequitativa del ingreso, beneficiando al 1% más rico de la población en Colombia.

Por otro lado, preocupa que el 70% de los ingresos de la reforma vendría de impuestos a empresas, particularmente al subir la renta corporativa (32% a 35%). El problema está en que se restringe la creación de empleo, sobre todo en las micro, pequeñas y medianas empresas, donde se concentra la mayor parte de los puestos de trabajo. Es decir, se le aplica el mismo rasero a una empresa familiar de cinco trabajadores que a una gran empresa con miles de empleados y mucha más capacidad de producción, ganancias y acceso al sistema financiero.

También es notorio que, aunque se desmontan parcialmente unas exenciones -ICA-, se mantienen otras a grandes empresas (capital, economía naranja, zonas francas) que desnivelan la cancha de juego empresarial. Si lo que se busca es estimular el empleo, muchas de estas exenciones son una camisa de fuerza para ello.

En cuanto a las cosas rescatables, habría una expansión del gasto social (ingreso solidario, devolución del IVA). También se contemplan medidas de lucha contra evasión y ahorro en gastos del gobierno central, lo cual es una de las tareas pendientes.

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