domingo 26 de noviembre de 2023 - 12:15 AM

Juan Pablo Remolina

¿Adicción al café?

La única adicción que tengo es al café por las mañanas”, respondió hace unas semanas el presidente Gustavo Petro ante cuestionamientos sobre su estado de salud. Más allá se ser el producto más emblemático de Colombia, el café es un símbolo de confianza, diálogo y unión. Algunos todavía recordamos con agrado el famoso comercial de Café Águila Roja que terminaba con la frase: “tomémonos un tinto, seamos amigos”. En ese sentido, todos deberíamos ser adictos al café y sentarnos a escuchar y conversar particularmente con quienes piensan diferente.

Al presidente le está haciendo efecto. Recientemente se reunió con un grupo de importantes empresarios del país, con los principales actores del sector de la infraestructura y hasta con el ex presidente Uribe. Estos encuentros envían una señal de que es posible sentarse a la mesa y pese a que no se compartan las opiniones se puede tener una relación de respeto y cordialidad. Así debe ser. No solo debemos normalizar este tipo de actitudes sino exigirlas como ciudadanos.

El expresidente Juan Manuel Santos en una reciente entrevista recordaba una frase de George Washington cuando se despidió de la política. Él dijo, siendo el primer presidente de la primera democracia: “si quieren mantener la democracia no se olviden de una palabra fundamental: moderación. Si nos olvidamos de la moderación las democracias comienzan a dejar de funcionar y eso es lo que tenemos que adquirir de nuevo, moderación en el lenguaje”.

Según John Avlon, el autor del libro La despedida de Washington: La advertencia de los padres fundadores a las futuras generaciones, para Washington la moderación era fuente de fortaleza. La prudencia y la conciliación permiten avanzar. Washington entendía los peligros de la demagogia y era un apasionado por calmar las emociones y crear coaliciones para resolver problemas. Adams, otro de los padres fundadores de EE.UU., señalaba que “sin las virtudes políticas de la humildad, la paciencia y la moderación, cualquier hombre en el poder se convierte en una voraz ave de rapiña”.

Bajo esta óptica, ojalá los acercamientos del presidente Petro se conviertan en procesos de concertación que permitan tomar las mejores decisiones. Las principales autoridades en un territorio son más que las cabezas del sector público; son los líderes naturales de la sociedad y por lo tanto los llamados a ser catalizadores de un trabajo coordinado. Tanto el gobernador electo, Juvenal Diaz Mateus, como el alcalde de Bucaramanga, Jaime Beltrán, han adoptado este tipo de liderazgo, lo que genera esperanza y es un buen augurio de su gestión.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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