viernes 08 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Agenda: Santander

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Las giras de los candidatos presidenciales ya arrancaron. ¿Usted, qué les diría en 10 minutos? Propongo lo siguiente:

Santander tiene dos historias: una antes y otra después de 2014. En la primera, Santander tuvo un crecimiento superior a la media nacional y alcanzó una tasa promedio por encima del 5%. Gracias a los altos precios del petróleo, entre otros factores, la clase media del Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) llegó al 56% en 2014, el segundo porcentaje más alto del país después de Bogotá. Algunos calificaron este hecho como “el milagro santandereano”.

Desde entonces, el crecimiento ha disminuido a una tasa promedio inferior a la nacional, y en 2020 se desplomó hasta -8,3% producto de la pandemia. En consecuencia, la clase media en el AMB se redujo al 35% y la pobreza tuvo el segundo mayor incremento en el país y se convirtió en la clase dominante al subir al 46%; una tragedia social.

Al analizar el tejido productivo, si bien las exportaciones se caracterizan por concentrarse en más de un 80% en productos primarios como derivados del petróleo y el café, Santander ocupa el tercer lugar en facilidad para aumentar sus actuales niveles de complejidad. Es decir, cuenta con un talento humano con la capacidad de incrementar los niveles de diversificación y sofisticación económica. No obstante, hay dos factores en particular que limitan este desarrollo: la infraestructura de transporte y las fallas de coordinación entre actores públicos y privados.

Pese a ser la cuarta economía del país, la red vial de Santander es una de las más precarias y la mayoría de los proyectos avanzan lentamente o están paralizados. No obstante, Santander tiene una posición privilegiada que lo ubica en el corazón logístico de Colombia. De ahí que se requiere un plan de infraestructura ambicioso que combine los modos carretero, fluvial, aéreo y férreo.

Asimismo, Santander no ha logrado progresar por la carencia de una capacidad institucional que supere los intereses particulares. Se requiere una entidad capaz de gestionar proyectos estratégicos. El IDESAN sería la entidad ideal, pero necesita una reforma estructural. La ineficiencia en la prestación de servicios públicos, como la recolección de basuras, transporte público y catastro, confirma la urgencia de fortalecer la articulación metropolitana. Y las cuestionadas corporaciones autónomas evidencian que es inaplazable su transformación. Esta agenda en torno a la infraestructura de transporte y la coordinación institucional implica que despierte la ciudadanía, para así regresar por la senda de la creación de oportunidades para todos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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