domingo 19 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Juan Pablo Remolina

Confianza

Confianza fue el tema central del lanzamiento del Informe Nacional de Competitividad 2023-2024 realizado esta semana por el Consejo Privado de Competitividad (CPC). Junto con el tradicional análisis sobre las diferentes dimensiones del desarrollo, el CPC publicó una separata especial denominada “Confianza para crecer: una red invisible que transforma la sociedad”.

No pudo ser más acertado particularmente en una coyuntura de polarización y estancamiento económico. Para los expertos, la principal razón de estar al borde de una recesión es la caída de la inversión privada que precisamente depende de la confianza. Según el CPC este término hace referencia a la expectativa de que los demás actuarán de manera honesta, justa y cooperativa, es decir, que no van a actuar de manera oportunista. Un sentimiento que es la base de la competitividad, el crecimiento y la cohesión social.

De acuerdo con el expositor principal del evento, Carlos Scartascini, la confianza en América Latina es la más baja en el mundo y viene cayendo desde 1990, lo que tiene una relación respecto a ingreso per cápita. Por ejemplo, mientras que en países como “Noruega o Suecia, más del 60% de los encuestados en la Encuesta Mundial de Valores están de acuerdo en que la mayoría de las personas pueden ser confiables, en el otro extremo, en Colombia, Brasil, Ecuador y Perú, menos del 10 % piensan que este es el caso” (CPC).

La desconfianza se convierte en elevados costos que distraen la atención sobre lo fundamental. No en vano es considerado uno de los mayores impuestos en una sociedad. Los esfuerzos en alarmas, cámaras, trámites, regulaciones, pleitos jurídicos, entre otros, que buscan garantizar un comportamiento honesto por parte de los demás, se podrían dedicar a invertir, innovar, investigar y mejorar la productividad. De hecho, hoy Colombia evidencia el nivel más bajo de productividad laboral entre los países de la OCDE.

Para resolver esta problemática, Scartascini sugiere transparencia y cumplir las promesas. Informar y comunicar los propósitos y lo que se hace, así como el empoderamiento de los actores para hacer realidad los compromisos. Por lo tanto, la confianza debe convertirse en un objetivo de política pública y en el interior de las organizaciones. Un propósito que los nuevos mandatarios deberían incorporar en sus planes territoriales de desarrollo.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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