viernes 29 de abril de 2022 - 12:00 AM

Dos buenas noticias

Esta semana los santandereanos recibimos dos muy buenas noticias. Por un lado, el Consejo Privado de Competitividad publicó el Índice Departamental de Competitividad en el que Santander aumentó tres posiciones y recobró el tercer lugar entre los 32 departamentos y Bogotá. Y, por otro lado, el DANE anunció que el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) tuvo la mayor disminución de la pobreza monetaria entre las principales ciudades del país. Dos datos que la gobernación, las alcaldías, las corporaciones públicas, los gremios, las universidades, entre otros, deben estar revisando con lupa con el fin de identificar qué se hizo bien y en dónde hay que mejorar.

En materia de competitividad, Santander estuvo entre los primeros 5 departamentos en salud; sostenibilidad ambiental; educación superior y formación para el trabajo; educación básica y media; y mercado laboral. Eso significó obtener calificaciones sobresalientes en indicadores como mortalidad infantil, número de graduados en ciencias de la salud, empresas con certificación ambiental ISO 14001, puntajes en las pruebas Saber 11 y Saber Pro, graduados con posgrados y cobertura en formación técnica y tecnológica. Adicionalmente, se obtuvo óptimos resultados en otras temáticas como patentes, investigadores per cápita, representación del sector servicios y cobertura de establecimientos financieros.

Sin embargo, Santander sigue estando rezagado particularmente en instituciones, infraestructura y entorno para los negocios. De ahí que presentó muy bajas puntuaciones en indicadores como ejecución y transparencia en el manejo de las regalías, gobierno digital, recaudo tributario, eficiencia de la justicia, cobertura de acueducto, vías en buen estado, costo de transporte a aduanas y gestión de trámites. Igualmente, se ocuparon las últimas posiciones en vacunación triple viral y pentavalente, deforestación e inversión pública en salud y educación.

En cuanto a la reducción en más de 10 puntos porcentuales de la pobreza en el AMB, esta se debió principalmente a la disminución del desempleo y no a las ayudas institucionales. En otras palabras, gracias a la reactivación de la economía, 114.000 personas salieron de la pobreza y por lo tanto recibieron ingresos mayores a $481.000 al mes. No obstante, aún falta mejorar las condiciones de por lo menos 51.000 personas que siguen en situación de pobreza para volver a los niveles pre pandemia, lo que significa llegar al 31%, un porcentaje bastante alto. Las razones de las dos buenas noticias evidencian que, pese a la existencia de un entorno desfavorable, el empuje y la resiliencia del sector privado y académico han sacado al departamento y al AMB adelante.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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