viernes 31 de julio de 2020 - 12:00 AM

¿Izquierda o derecha?

Ojalá una de las lecciones que nos deje la pandemia sea la de que no hay respuestas fáciles. La ciudadanía no admite más retórica. Se requiere dejar los odios y las estigmatizaciones.
Escuchar este artículo

Hay personas que buscan categorizar a otras dentro de las ideologías de izquierda o derecha. Generalmente, se percibe de izquierda a aquella persona que considera que debe haber mayor presencia del Estado que del mercado; separación entre política y religión; protección del medio ambiente; mayor autonomía en el ejercicio de las libertades individuales a favor del aborto o del matrimonio homosexual, entre otras características. Mientras tanto, la persona de derecha se asocia con políticas que favorecen lo contrario. Una especie de caricatura en la que se trata de encasillar a las personas sin reconocer matices.

De esta manera, algunos buscan demonizar al otro por su posición ideológica, y cuando alguien no se identifica con ninguno de los dos grupos tiende a ser calificado de tener poco carácter. Estas posturas conllevan a la sobresimplificación de la realidad, que, como bien lo mencionó recientemente Isabel Segovia en su columna en El Espectador, se convierte en un elogio a la mediocridad. El escritor Henry Mencken ya lo había dicho a comienzos del siglo XX: “para cada problema complejo hay una solución simple, clara y equivocada”.

La situación se agrava cuando las creencias dogmáticas pasan de la opinión a la toma de decisiones en materia de políticas públicas. El profesor Matt Andrews describe este fenómeno como una de las trampas clásicas del desarrollo. Se venden soluciones en lugar de resolver problemas. Es decir, se busca imponer medidas preconcebidas sin conocer el contexto local, revisar la evidencia o escuchar la opinión de los actores involucrados. De esta manera, se está lejos de soluciones efectivas y sostenibles.

Ojalá una de las lecciones que nos deje la pandemia sea la de que no hay respuestas fáciles. La ciudadanía no admite más retórica. Se requiere dejar los odios y las estigmatizaciones. Es el momento de participar con apertura, propuestas y asumiendo responsabilidades, independientemente de la ideología política. Esto implica curiosidad por las ideas del otro, respeto y un esfuerzo de aprendizaje. Como dice el profesor Ronald Heifetz, “nadie aprende mirándose al espejo”. Hay que normalizar la moderación, el diálogo y la rigurosidad.

Addenda: Con el foro virtual “¿Cómo impulsar a la economía de Santander?”, Vanguardia marca un nuevo referente de debates en la región. Bienvenidos más foros y más voces.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad