domingo 14 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Liderazgo nacional metropolitano

Esta es la sexta y última columna de una serie de artículos en los que se exponen proyectos prioritarios para Santander, de cara a la construcción de una agenda con el nuevo gobierno del presidente, Gustavo Petro. Hay un asunto que no se puede quedar por fuera y que es uno de nuestros mayores dolores de cabeza: la incapacidad de atender las necesidades del ciudadano metropolitano. El área metropolitana de Bucaramanga (AMB) es una sola ciudad con cuatro alcaldes; 72 concejales; cuatro direcciones y secretarías de tránsito y movilidad; cuatro dependencias encargadas de la gestión del riesgo; múltiples empresas de servicios públicos...

La realidad nos muestra que falta un largo trecho por recorrer en materia de coordinación entre los municipios del AMB y con los gobiernos departamental y nacional. El promedio diario de pasajeros del Sistema Integrado de Transporte Masivo sigue disminuyendo, incluso después de haber superado la pandemia. En materia de catastro multipropósito, el libro ‘Diagnóstico y recomendaciones sobre el ordenamiento territorial en Colombia’, realizado por Fedesarrollo, señala la falta de información georreferenciada particularmente en Floridablanca, Girón y Piedecuesta. El primero de estos continúa con el trámite de habilitarse como gestor catastral, en detrimento del AMB.

De la PTAR del río de Oro poco se sabe, y mientras tanto, el índice de calidad del agua superficial de Bucaramanga y Girón es mala o regular en por lo menos el 94% de los puntos de monitoreo, según el programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos. En materia vial se evidencia el hoy llamado programa ‘Vías de la Cigarra’, el cual ha tenido innumerables tropiezos. El porcentaje de residuos sólidos que son separados y clasificados para reciclaje apenas llega al 3,5% en el AMB. La vida útil de El Carrasco está en riesgo si no recibe inversiones significativas. Y, por último, el AMB, como entidad coordinadora presenta dificultades financieras y de personal.

De ahí que se requiere la intervención decidida del Gobierno nacional, tal como lo ha hecho en otras regiones, a través de proyectos como: 1) Fortalecimiento del AMB por medio de una reforma a su estructura organizacional, devolución de la sobretasa ambiental y una participación de peso en su consejo directivo; 2) Intervención de Metrolínea y apoyo financiero para su operación, mejoramiento y expansión de rutas; y 3) Financiación de la construcción de un parque tecnológico de aprovechamiento de residuos sólidos. El AMB pide a gritos el apoyo del Gobierno.

P.D.: Próximamente, lanzamiento del Informe de Calidad de Vida de BMCV.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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