viernes 10 de julio de 2020 - 12:00 AM

Madrugarle a la democracia

Igualmente, son los jóvenes quienes más perciben que la corrupción es el principal problema del país, pero sólo vota el 48%.
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Por fin los jóvenes podrán elegir a sus propios representantes el 7 de marzo de 2021 en cada uno de los municipios y distritos del país. Los consejeros electos elegirán a su vez a los miembros de los Consejos Departamentales y del Consejo Nacional de Juventud (CNJ), lo que permitirá que los ciudadanos entre los 14 y 28 años tengan una voz institucional ante las autoridades territoriales y nacionales en la formulación y seguimiento de las políticas públicas concernientes a este grupo poblacional. Asimismo, según el Estatuto de Ciudadanía Juvenil, representantes del CNJ tendrán asiento en el Consejo Nacional de Políticas Públicas de Juventud presidido por el Presidente de la República.

Esta elección es un anhelo histórico del movimiento juvenil en Colombia desde hace 23 años cuando se expidió la Ley de Juventud en 1997. Anteriormente, si bien estas elecciones eran obligatorias, dependían de la voluntad política y del presupuesto de los alcaldes; por lo tanto, en muchos municipios nunca se llevaron a cabo. Ahora, habrá una elección unificada a nivel nacional que enfocará la atención en los jóvenes.

Según el pensador Jaques Attali, “el crecimiento depende en el largo plazo del potencial de la juventud”. En Colombia, los jóvenes representan el 24% de la fuerza laboral. Sin embargo, se enfrentan a una situación precaria: la tasa de desempleo juvenil alcanzó el 30% en las principales ciudades y tan solo el 52% tiene acceso a la educación superior. Igualmente, son los jóvenes quienes más perciben que la corrupción es el principal problema del país, pero sólo vota el 48%. Por consiguiente, hay un enorme malestar que debe convertirse en movilización y propuestas de solución.

Madrugarle a estas elecciones con pedagogía y entusiasmo es una oportunidad de oro para fortalecer la democracia desde los territorios. La legitimidad de los consejeros juveniles dependerá de la participación de los mismos jóvenes y del apoyo de los adultos. Hay que blindar este proceso para evitar que se repitan las malas prácticas de las elecciones tradicionales. Colombia necesita una ciudadanía más empoderada de sus deberes y derechos, lo que se construye desde la niñez y la juventud.

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