viernes 17 de junio de 2022 - 12:00 AM

Prioridad Santander

Este domingo debemos salir masivamente a votar a conciencia para elegir al próximo presidente de Colombia, y Santander debe ser una prioridad en su agenda. Lo que sucedió en la primera vuelta presidencial fue histórico. El 66% de los santandereanos salió a votar: la mayor tasa de participación electoral entre todos los departamentos, superando en 11 puntos porcentuales al promedio nacional (55%). Eso significa un aumento de cerca del 10% respecto a las votaciones anteriores y que más de 100.000 personas adicionales salieran de sus casas para hacer escuchar su voz.

No es para menos. Santander ha estado rezagado frente a las inversiones públicas y privadas. Entre el 2015 y el 2020, el departamento evidenció un crecimiento económico promedio de -0,1%. Esto es como si un niño, en pleno potencial de desarrollo, viera reducida su estatura luego de 5 años. Por consiguiente, ya no estamos entre los departamentos con los menores niveles de pobreza. Pese al rebote económico del 2021, el 36% de los santandereanos sigue estando por debajo de la línea de la pobreza (382.000 pesos mensuales).

Para salir de esta situación y recobrar la senda hacia el desarrollo sostenible, necesitamos un gobierno nacional al que le duela la región y se involucre en la generación de soluciones efectivas. En materia de infraestructura de transporte, actualmente hay proyectos en el departamento por más de 10 billones de pesos a cargo de la nación, de los cuales muchos presentan retrasos significativos o apenas se inician. La intermodalidad y el corazón logístico de Colombia están en Santander.

La crisis carcelaria y de justicia no dan espera. El sistema de transporte masivo colapsó. Las nuevas funciones catastrales a nivel local requieren de un apoyo real. Son urgentes las reformas a las corporaciones autónomas y los órganos de control. Se requiere fortalecer los esquemas asociativos; la representación de la nación en el Área Metropolitana de Bucaramanga ha sido inexistente. Las ayudas institucionales no han llegado a los más desfavorecidos y la transición energética implica consolidar al Instituto Colombiano del Petróleo (ICP) como el centro de innovación de la energía del país. Todos estos desafíos y muchos más pasan por la Casa de Nariño.

No es el momento de más divisiones o propuestas que apunten a fracturar a Santander como lo ha sugerido Petro con la creación del departamento del Magdalena Medio. Este domingo debemos aumentar aún más la participación electoral y reivindicar el protagonismo de Santander como la cuarta economía del país.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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