viernes 24 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Propuestas hacia un Estado abierto

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El gobierno nacional, a través del Departamento Nacional de Planeación (DNP), publicó recientemente el borrador de la “Política de Transparencia, Integridad, Legalidad, Corresponsabilidad, e Innovación: Hacia un Estado Abierto”. En la pasada columna mencioné cinco críticas a esta política: 1) no incluye a los órganos de control y de justica; 2) no se abordan asuntos electorales; 3) no se mencionan arreglos en la estructura organizacional del Estado; 4) no incluye indicadores de resultados; y 5) no se le asigna un presupuesto coherente con el objetivo que plantea: aumentar la confianza institucional.

Tal como otros actores lo han hecho (Transparencia por Colombia, Datasketch, Fundación Corona, CORLIDE y el Instituto Anticorrupción), pongo a consideración cuatro propuestas:

1) Dado que la política busca un Estado abierto y no un gobierno o un Ejecutivo abierto, se debe usar un mecanismo adecuado que le dé legitimidad y permita la integración de las ramas del poder público, el sector privado y la ciudadanía. Una alternativa podría ser un documento aprobado por la Comisión Nacional de Moralización que integra a los órganos de control, el Congreso y la rama judicial.

2) Hay que revisar la forma de medición del éxito de la política. El borrador del CONPES hace énfasis en los resultados del desempeño institucional a partir del diligenciamiento por parte de las mismas entidades públicas del Formulario Único de Reporte de Avances de la Gestión (FURAG). No obstante, esta medición no cuenta con una auditoría. En este sentido, se sugiere incluir indicadores más robustos y metas sobre el número de oferentes en los procesos de contratación, uso del SECOP II y de los pliegos y proyectos tipo, entre otros.

3) Se requiere avanzar en reformas a instituciones que se han caracterizado por altos niveles de opacidad y falta de integridad como lo han sido los órganos de control, las corporaciones autónomas regionales o los famosos “contrataderos”, que se crean para evadir las reglas de la contratación pública.

4) La confianza se gana particularmente en los “momentos de la verdad”, los cuales ponen a prueba los principios. Haber eliminado los Comités Consultivos en la reforma a las regalías, la falta de transparencia sobre los contratos de las vacunas y ahora la promoción de la derogatoria de la Ley de Garantías, entre otros casos, deterioran la relación con la ciudadanía.

Ante tanta desconfianza institucional, hay que realizar acciones audaces que incomoden a los corruptos. Más que una política, un Estado abierto es una cultura.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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