viernes 15 de enero de 2021 - 12:00 AM

Prosperidad, Personas, Planeta e Instituciones (2)

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El 2021 es el año de inicio de una nueva era. Según la firma de consultoría McKinsey, los términos “prepandemia” y “postpandemia” se utilizarán de manera similar como fueron “preguerra” y “postguerra” para referirse al siglo veinte. La sociedad y la economía no serán iguales después de la crisis producto de la COVID-19. Según el Foro Económico Mundial (FEM), se estima que en el 2020 entre 88 y 115 millones de personas en el mundo ingresaron a la pobreza extrema y se perdieron 245 millones de empleos. De ahí que los gobiernos han inyectado 12 trillones de dólares en medidas de emergencia y la deuda pública ha llegado a niveles históricos. La CEPAL ha calificado la pandemia como la peor crisis en los últimos 100 años para América Latina.

Ante esta catástrofe, muchos siguen pensando en el “día a día” y añorando volver a la normalidad. La angustia y la incertidumbre no permiten mirar el futuro. Sin embargo, ¿qué más debe suceder para hacer una pausa y reflexionar sobre el modelo que rige nuestra sociedad? Tal como muchos y desde hace décadas lo han dicho, se necesitan nuevos lentes para comprender la complejidad de la realidad. Creer que hay que apuntarle al crecimiento económico no es suficiente. Se necesita una visión integral y balanceada, acompañada de nuevas formas de medición de lo que significa una sociedad exitosa.

En este sentido, el FEM propone un marco conceptual basado en cuatro dimensiones que son complementarias entre sí: prosperidad, personas, planeta e instituciones. Bajo esta perspectiva, la dimensión de prosperidad debe incluir indicadores como el Producto Interno Bruto (PIB), la distribución del ingreso y el nivel de movilidad social. En cuanto a “personas”, se deben tener en cuenta los avances en salud, educación y capital social, por ejemplo, el grado de solidaridad en la sociedad. En la dimensión ambiental, se proponen mediciones como la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, nivel de biodiversidad y matriz energética. Por último, la dimensión “instituciones” abarca aspectos como transparencia, pesos y contrapesos y desempeño público.

Cuatro dimensiones a partir de las cuales se busca un mundo resiliente, es decir, capaz de absorber, recuperarse y prepararse para futuros choques. Es el momento para que los individuos, empresas y gobiernos nos unamos alrededor de una visión compartida y construyamos el futuro que queremos tener.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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