viernes 29 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Sembrar proyectos

Es inconcebible que más del 89% de las aguas residuales de Bucaramanga y Girón no sean tratadas.
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La emergencia de la COVID-19 no debe dejar a un lado el mediano y largo plazo. Una lección de esta crisis es que hay que planear con un horizonte de tiempo que transcienda los mandatos de las administraciones y la formulación de los planes de desarrollo es la oportunidad para hacerlo. En este sentido, es necesario sembrar proyectos para que la ciudadanía pueda recoger con creces sus frutos. Hay cuatro proyectos claves en Santander que requieren avanzar en estudios y diseños para lograr su financiación y ejecución.

El primero es la operación, mejoramiento y construcción de la vía Bucaramanga - San Gil - Barbosa. La avenida torrencial de febrero demostró, una vez más, la alta vulnerabilidad de la principal arteria del departamento. No es posible que la vía dure cinco meses con paso restringido, generando incalculables pérdidas económicas, mientras que el Invías termina las obras de rehabilitación. Hay que establecer urgentemente una estrategia que evite que la vía vuelva a quedar fuera de servicio y que permita su mejoramiento, por ejemplo, en doble calzada.

El segundo proyecto es la circunvalar de Mensulí, la cual mejoraría la movilidad de la vía Piedecuesta - Floridablanca, dado que saca la carga pesada proveniente de Bogotá hacia Cúcuta y viceversa.

El tercer proyecto consiste en el diseño y construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR). Es inconcebible que más del 89% de las aguas residuales de Bucaramanga y Girón no sean tratadas, convirtiendo al Río de Oro en uno de los más contaminados del país. Por lo tanto, se requiere establecer un mecanismo interinstitucional que permita el diseño, financiación y ejecución de la PTAR.

El cuarto proyecto es el mejoramiento del Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM) en el AMB. El SITM tiene problemas financieros, déficit de cobertura, flota inadecuada y uno de los porcentajes más altos del país por el cobro del recaudo.

En este sentido, hay que empezar desde ya a estructurar las nuevas condiciones que se aplicarán a la concesión que iniciará en febrero de 2024. Se requiere evaluar el modelo actual para diseñar uno nuevo.

“El político se convierte en un estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” (Churchill).

En colaboración con Víctor Azuero Díaz, presidente de la Sociedad Santandereana de Ingenieros.

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